Avance
En estos tiempos de crisis, son saludables los 19 millones de dólares invertidos por la empresa Aeropuertos Dominicanos en la remodelación de la pista de la terminal de Las Américas. La inversión no sólo genera confianza en el país, sino que traduce un vigoroso impulso a la industria turística. La remodelación, que se hizo con el propósito de mejorar los niveles de seguridad y eficiencia de la pista, coloca a República Dominicana entre los pocos países en el mundo con capacidad para recibir aviones como el Airbus 380, el más grande en materia comercial.
Contar con la pista más moderna el Caribe constituye de por sí un gran atractivo para el comercio y el turismo, sobre todo para una economía como la dominicana. En la inuguración de la obra el presidente de Aeropuertos Dominicanos, Juan Carlos Torres, resaltó que la empresa también contempla la remodelación de otras terminales para mejorar la capacidad competitiva del país.
Relevo de pruebas
Si el presidente de la Comisión Nacional de Etica y Combate de la Corrupción reconoce que hay funcionarios que creen que los cargos son para disponer de los bienes del Estado, no queda más que la impotencia.
Aunque los expedientes se pierdan y los funcionarios a que alude no le hagan el menor caso, el doctor José Joaquín Bidó Medina no debe cansarse de la persecución contra la corrupción.
Más asqueada están la opinión pública y los contibuyentes que sufren en carne viva no sólo las denuncias, sino las irregularidades administrativas causadas por la corrupción.
La propia Comisión de Etica ya se estremeció con la renuncia de su primer director ejecutivo, licenciado Gustavo Montalvo, a raíz de denuncias de irregularidades sobre el portal electrónico del Gobierno.
Si pese a su estructura burocrática la entidad no cumple su papel entonces reduce sus funciones al plano decorativo.
Esos funcionarios que según Bidó Medina creen que los cargos públicos son para hacer lo que les dé la gana y disponer de los bienes del Estado deben ser por lo menos identificados. Por menos pudor que tengan, se trata, a fin de cuentas, de un tipo de sanción.
Lo que no puede Bidó Medina ni la comisión que preside es rendirse frente a los escándalos que estremecen el sector público.

