Cuatro años y hasta el último centavo de sus ahorros consumió al ingeniero José Concepción Martínez la idea de una planta eléctrica que opera con agua. Estaba consciente de que con 250 galones de agua se podía generar energía, lo que con mucha satisfacción pudo comprobar a través del tiempo. El invento de Concepción Martínez, un ingeniero electromecánico graduado en México, representa un valioso aporte y una muestra de que lo único que no se logra es lo que no se intenta. Su experiencia y conocimientos lo hacían creer en el proyecto de una planta eléctrica que opere con agua. La energía se genera a partir de una turbina que se retroalimenta con el líquido. Su meta es producir 20 kilovatios, en lugar de los 5 que actualmente produce. Lo importante, sin embargo, es que gracias a su tenacidad hoy puede exhibir la planta Gelcon, que desde su punto de vista todavía puede ser ampliada y mejorada. La capacidad es todavía limitada, pero por lo menos puede sustituir el consumo de gas propano y operar a un costo más reducido. Una alternativa para las familias de más bajos ingresos, con el ingrediente adicional de más seguridad y de que no contamina el medio ambiente. Digno de un reconocimiento.
Pérdida de terreno
Que la economía dominicana pierda terreno en las exportaciones en virtud del DR-Cafta debe servir de alerta. Sobre todo cuando no ocurre lo mismo con Centroamérica, que sí gana terreno en las exportaciones a Estados Unidos. Mientras las exportaciones descienden, para colmo se incrementa el déficit en la balanza comercial con el mercado estadounidense. El cuadro, según un estudio del economista Luis Vargas, no puede ser más desalentador. Indica que los centroamericanos han aprovechado más el acuerdo comercial que los dominicanos. Vargas indica que desde marzo de 2007 hasta marzo de 2010 la economía dominicana ha acumulado un déficit comercial de 6,930 millones de dólares con Estados Unidos. El hecho de que se importe hasta azúcar, en lo cual el país era una potencia mundial, indica que de una nación exportadora República Dominicana se ha convertido en una nación consumidora. Y de ahí el déficit comercial que cita Vargas.

