Incógnitas
Quizás la investigación internacional a la que estaría dispuesto el presidente guatemalco Alvaro Colom sea la mejor vía para aclarar el asesinato del abogado Rodrigo Rosemberg y otros crímenes que ahora se tornan más misteriosos. Rosemberg grabó un vídeo días antes de ser abatido en que acusaba al gobernante y colaboradores cercanos de lo que pudiera ocurrirle.
Y atribuyó la supuesta trama a su condición de abogado de un empresario y una hija de éste que habrían sido asesinados en abril por negarse a encubrir, entre otras causas, desvíos de fondos públicos para programas fantasmas de la primera dama Sandra de Colom. Su asesinato remueve los crímenes y denuncias de corrupción que ahora se erigen en mayor desafío para el gobernante, su esposa y colaboradores. No basta con negar implicación y relacionar los sucesos con una supuesta conspiración. El Gobierno tiene que aclarar cada caso, pero además hacerlo sin la menor pizca de duda. Más tratándose de sucesos tan comprometedores.
Contra los monopolios
El presidente Barack Obama manda otro mensaje sobre el sello que marcará su administración con su decisión de acabar con los monopolios.
Y conste que en Estados Unidos los monopolios no se ejercen apropiándose a la fuerza del mercado, como en República Dominicana, sino mediante la incidencia que facilita la superioridad.
Pero Obama no está con el laissez-faire que caracterizó a su predecesor George W. Bush en cuanto a la reglamentación del mercado. La señal más clara es la anulación de una legislación que se alega ponía demasiados obstáculos al Gobierno en materia antitrust.
Puede deducirse que la lucha contra los monopolios podría convertirse en otra condición de las relaciones de Estados Unidos con América Latina. Después de todo, se trata de una práctica sancionada por la Organización Mundial del Comercio.
Salvando grandes diferencias, la administración Bush era tan permisiva con los monopolios como los países de la región. Pero con Obama parece que a los grandes consorcios, principalmente en el campo de la informática, les ha llegado su cuarto de hora.
Al enfrentar a los grandes consorcios, el Gobierno está dispuesto a hacer valer la libre competencia y los derechos de los consumidores. Muy simple

