Página Dos

RADAR

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La decisión del mayor general José Aníbal Sanz Jiminián de dejar que los semáforos operen el tráfico en las intersecciones contribuyó a descongestionar y agilizar el transporte en la ciudad. Una decisión tan simple hizo que desaparecieran los interminables e irritantes tapones que, sin proponérselo, creaban los agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (Amet) cuando sustituían a los semáforos. El problema ahora es que tanto en el Distrito Nacional como en Santo Domingo Este el caos ha vuelto a instalarse a causa de que semáforos de importantes arterias están dañados. Y aunque el pandemonio se ha hecho sentir con implacable intensidad, las autoridades no parecen darse por aludidas. Hasta aparatos de la César Nicolás Penson, una de las rutas presidenciales, están averiados. Si no han ocurrido aparatosos choques de vehículos en esas intersecciones ha sido por puro milagro y gracias también a la intervención de agentes de Amet. El deterioro de los aparatos supone falta de supervisión o simple dejadez. No puede ser falta de recursos, y si es así se espera que la rehabilitación  no implique más endeudamiento, sino que los encargados puedan efectuarla con sus propios fondos.

Duarte con París

La Duarte con París ha cobrado fama por el caos que la caracteriza. El espacio se ha tornado intransitable por la aglomeración de vehículos, pero también por la multitud de buhoneros que lo han convertido en un mercado. El aspecto que ofrece del entorno urbano es deprimente, pero la zona parece que no tiene doliente. Mesas de víveres, hortalizas y otros artículos se mezclan con tiendas de ropas ambulantes que operan en las aceras. El desorden y la inseguridad imperan en los alrededores de la concurrida intercepción, que es prácticamente el punto de enlace entre el Distrito Nacional y Santo Domingo Este. Algo tendrá que hacerse para recuperar un espacio utilizado diariamente por miles de personas que se desplazan en diferentes medios de transporte. En aras del orden y la seguridad las autoridades no se pueden hacer de la vista gorda, sino que tienen que intervenir. Es probable que la ciudad no tenga ningún otro punto tan caótico como la Duarte con París.

El Nacional

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