Karin Mella se convirtió en el primer dominicano en escalar la cima del Monte Everest, a la que también llegó su compatriota Iván Gómez, aunque un tercer integrante, Federico Jóvine, quedó a 300 metros de la cúspide, porque confrontó problemas con su máscara de oxígeno. El trío de deportistas que emprendió tal aventura mostró gran resistencia física y sus integrantes fueron inmunes al peligro y al miedo. En una primera oportunidad, el mal tiempo impidió que el trío de dominicanos escalara el Everest, el más alto del mundo con ocho mil 848 metros por encima del nivel del mar, pero mantuvieron fe y entusiasmo para lograrlo en una segunda ocasión. Tal hazaña ha sido recibida con inmenso júbilo y orgullo a través de las redes sociales y los medios de comunicación convencionales, en los cuales la población, y en especial la juventud, resalta el valor y determinación de Mella, Iván y Federico, quienes cumplieron la promesa de plantar la bandera nacional en la cima del Everest, una proeza que enaltece a esos jóvenes y colma de orgullo a toda la sociedad dominicana.
Primera prueba
El presidente de Haití, Michell Martelly, ha dado el primer gran paso hacia la conformación de su gobierno, al nominar como primer ministro al economista Daniel Gerard Rouzier, que deberá ser ratificado por el parlamento,controlado por el Partido Inite, del expresidente René Preval. No parece previsible que el ex gobernante y sus partidarios rechacen el nombramiento de Rouzier para provocar una primera crisis política o tratar de imponer a uno de los suyos como jefe del gabinete. Se recuerda que Martelly denunció la elección por vía del fraude electoral de tres legisladores del bando de Preval, lo que permitiría que el Partido Inite (Unidad) alcanzara mayoría. Esa denuncia de fraude fue avalada por Estados Unidos, cuyo departamento de Estado consideró que esos legisladores no deberían asumir curules en el Parlamento. Ahora, con la nominación de un primer ministro, se sabrá las reales intenciones del ex presidente Preval. En su largo proceso de reconstrucción y fortalecimiento de sus instituciones políticas, Haití requiere de armonía entre los poderes legislativo y ejecutivo. O seguirá el caos.

