Las circunstancias que rodean la muerte del niño de nueve años de un balazo durante un incidente ocurrido el sábado en Las Américas es otro signo de crispación, impunidad, prepotencia y desorden que inciden en la ola de viollencia que azota a la población. Si es como se comenta, es inconcebible que por un rebase temerario o sospechas haya que emprenderla a tiros contra los ocupantes de un vehículo. El niño Ronny Amador murió de un balazo en la nuca cuando los ocupantes de una yipeta dispararon contra el vehículo en que viajaba. El suceso ocurrió a alrededor de las 5:00 de la tarde en el kilómetro 10 de Las Américas, próximo al supermercado Olé. El detalle indica que los victimarios no repararon en límites para disparar contra el vehículo en que viajaba el menor, un Toyota Corolla del transporte público. En el carro, conducido por Jarrison Javier Méndez García también viajaba el cabo del Ejército Angel Méndez Germán. Cualesquieras fueran las razones el suceso evidencia que en las calles hay muchos gatillos alegres, prestos a usar sus armas por cualquier simpleza. Cabe esperar que los homicidas sean capturados para que sean juzgados por el hecho. Pero las autoridades tienen que prestar atención a sucesos como el ocurrido en Las Américas.
Además de cólera
Diabetes, hipertensión y obesidad son otros males que han adquirido ribetes de epidemia en República Dominicana. Más del 50 por ciento de la población, sin importar su clase social o económica, padecen de los males, de acuerdo con un estudio del doctor Félix Manuel Escaño presentado en el XVI Congreso Dominicano de Endocrinología. Si bien la prioridad ahora mismo es el cólera, las autoridades saben que tendrán que enfrentar un cúmulo de problemas que pueden tener graves consecuencias. Algunos de los males no son exclusivos de República Dominicana, pero en muchos países desde hace tiempo se han tomado medidas contra la obesidad y la diabetes. Es importante el señalamiento de Escaño en el sentido de que la diabetes ha pasado de un 10 a un 15.5 por ciento en los últimos años, lo que indica que no se han observado las previsiones correspondientes. Que no se baje la guardia contra el cólera no significa soslayar la incidencia de otras enfermedades.

