La sensatez asomó en la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios (Faprouasd) al levantar desde hoy el paro con carácter indefinido que había convocado en demanda de un reajuste salarial.
Al tratarse de un abuso, la suspensión de la docencia que afectó a miles de estudiantes había encontrado el repudio de amplios sectores. Como si no conociera otro método que no sea el de la presión, Faprouasd paralizó la docencia en demanda de que el aumento del 15% propuesto por el Consejo Universitario fuera aplicado a partir del marzo y no de mayo. Al final, por la indignación de la opinión pública, aceptó que se aplicara a partir de abril. Por su protagonismo en las decisiones de la casa de estudios los profesores son los grandes responsables de los problemas académicos, administrativos y financieros que limitan el centro de enseñanza.
Y con las sucesivas huelgas convocadas en demanda de reajuste salarial han evidenciado sus ambiciones e incapacidad para apoyarse en el diálogo. Tranquiliza que la normalidad haya regresado a la UASD, pero los acontecimientos son para que las autoridades se aboquen a una evaluación más rigurosa de su personal académico.
Es tiempo de desterrar el populismo que ha medrado en la academia.

