Zonas de desastre
El vientre de la tierra no aguanta más agua de la que desparraman las nubes desde hace más de una semana, por lo que el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) ha desplazado a más de tres mil 400 personas ante inundaciones o peligro de crecidas de ríos y deslizamientos en diversas regiones del territorio nacional.
Haití, el otro inquilino de la isla, ha sufrido peores daños por las intensas lluvias, especialmente en pérdidas de vidas humanas. A causa del mal tiempo, las autoridades mantienen en estado de alerta roja y amarilla a 27 provincias, incluídas las ubicadas en el Cibao Central y el Bajo Yuna, aunque los mayores destrozos han sido causados en la provincia de San Cristóbal, donde más de 450 familias han sido desplazadas y más de 500 comunidades quedaron incomunicadas por las crecientes de ríos que también destruyeron puentes y dañaron carreteras y caminos vecinales. Los daños a la agricultura no han sido cuantificados aún, pero se adelantó que más de 500 mil tareas sembradas de plátanos fueron afectadas por los aguaceros. Autoridades y población han de unificar esfuerzos para poder afrontar el mal tiempo, que podría prolongarse por varios días más.
Suicidio por honor
Ha causado gran revuelo en Corea del Sur el suicidio del ex presidente Roh Moo hyun, un centroizquierda que hasta el año pasado dirigió los destinos de esa nación y que era investigado por la denuncia de que recibió sobornos de empresarios por seis millones de dólares.
Moo Hyun, de 62 años, se lanzó por unos acantilados cerca de su residencia, días después que lo interrogaron durante 13 horas en torno al supuesto soborno, tras lo cual dijo que no tengo cara para mostrarme ante la gente.
Aunque son frecuentes en Surcorea los casos de corrupción, en esa sociedad se tiene un alto sentido del honor personal, lo que ha motivado el retiro de la vida pública de numerosos funcionarios y legisladores, tras ser centros de escándalos públicos.
Luego de concluir su gestión de cinco años como presidente, Moo hyun proclamaba la honradez de su administración a pesar del largo historial de corrupción que afectaba a la sociedad coreana, pero ese orgullo se convirtió en escarnio desde que fue requerido por la justicia.
Se recuerda el caso de otro Presidente coreano que, tras comprobarse que incurrió en prevaricación, anunció su retiro de la actividad política y su ingreso a un monasterio, no sin antes pedir disculpas a la población, tal como lo hizo Moo hyun antes de suicidarse.

