Página Dos

RADAR

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Estados Unidos ha propuesto hacer “más fuerte, más enérgica y más efectiva” la Organización de Estados Americanos (OEA) durante la asamblea que la entidad acaba de celebrar en Lima. Pero con lo débil y desacreditada que está la OEA a causa de complicidades tan siniestras como la invasión armada en República Dominicana protagonizada por tropas yankis en 1965 lo mejor sería sepultar definitivamente la entidad. Porque la verdad es que la OEA nada pinta en Latinoamérica y su más reciente prueba de ineficacia la representó su incapacidad para revertir el golpe de Estado en Honduras. En otros ardientes conflictos en la región la OEA nada ha pintado. Se entiende que Estados Unidos se esfuerce ahora en rescatar una entelequia, dado los aprestos de gobernantes como el venezolano Hugo Chávez a favor de una asociación de Estados latinoamericanos para apuntalar el sistema democrático. Esa entidad marcaría el principio del fin de la infuncional y desacreditada OEA que Washington trata de revivir. La organización, que siempre respondió a los intereses políticos de Washington, está tan débil y desacreditada que no la salva ni el médico chino. Sepultarla definitivamente sería lo más conveniente.

Edes en disyuntiva

Cobrar el suministro de energía en los barrios populares y carenciados constituye la gran disyuntiva de las Empresas Distribuidoras de Electricidad. Por razones obvias durante el proceso electoral los cobros en esos sectores se flexibilizaron, con la promesa incluso de que los pagos serían cubiertos a través del progrma “bonoluz”.  El problema ahora es que ese subsidio no es total, sino parcial, además de que el número de beneficiados a nivel nacional no excede de las 50 mil familias. Las Edes, que habían mejorado considerablemente las recaudaciones, están que no saben cómo afrontar el panorama que se cierne con relación a los cobros por el servicio en los barrios. No pueden excederse en apagones ni apretar con los cobros para no exponerse a encendidas protestas. Pero tampoco se puede apretar más a una clase media que desde hace tiempo sufre no sólo los apagones sino los abusos con la tarifa. El acuerdo con el Fondo Monetario Internacional torna más incierto el panorama.

El Nacional

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