El derrame de petróleo en el Golfo de México tiene de vuelta y media al presidente Barack Obama. Tan indignado está el gobernante estadounidense que advirtió a la British Petroleun que deberá resarcir a todos los afectados por la marea negra. Pero lo que traduce toda su irritación es la declaración de patear por el culo a quien sea con tal de detener el derrame de crudo. Tras haber sido tildado de timorato frente a la crisis, Obama aclaró que habla con expertos, pero no como si se tratara de un seminario universitario,sino para determinar de quién es el culo que hay que patearpara resolver el problema del daño ecológico. A 50 días del colapso de la plataforma petrolífera, la marea ha contaminado unos 200 kilómetros y amenaza con extenderse a Florida. En República Dominicana, según el secretario de Medio Ambiente, se han tomado medidas para prevenir los efectos del derrame en el Golfo de México. La British alega que con la instalación de una campana metálica ha evitado desde el domingo el derrame de más de un millón 700 mil litros. Sin embargo, el presidente Obama está inconforme con las medidas para evitar que los daños se multipliquen. Y de ahí su reacción a lo Hipólito Mejía. Y bien merecida.
Atrás en desarrollo
El informe del Programa de las Naciones Unidas (PNUD) sobre desarrollo humano vuelve a dejar mal parada la política social del Gobierno. Pero el Gobierno no parece darle mucha mente como se desprende de la respuesta del ministro de Economía, que auspició el estudio, al reconocer que la realidad no es nada halagüeña. Temístocles Montás estima que los datos que tanto cuestionan la política social del Gobierno sólo indican que los problemas tienen que afrontarse de cara a los próximos 20 años. El estudio señala que en materia de salud, agua, vivienda, educación y otros indicadores básicos República Dominicana está por debajo de la media de América Latina. Con todo y un crecimiento económico que las autoridades sitúan como el más elevado de la región. Y pensar que se trata de uno de los países con más organismos y que más recursos destina al asistencialismo. De seguro que el clientelismo político incide en los bajos índices en cuanto a política social.

