Necesarias
Al admitir que decenas de plantas de gas licuado de petróleo operan al margen de las normas establecidas, el secretario de Industria y Comercio, licenciado José Ramón Fadul, dijo que ordenó un levantamiento para corregir la situación. Por el caos que se ha creado y el peligro que representan estaciones operadas por un personal sin entrenamiento se espera que las autoridades puedan desactivar la bomba de tiempo que representa el negocio del carburante. El problema se ha incrementado por la falta de supervisión y capacidad de los encargados de velar para que las normas se respeten.
A veces las envasadoras se instalan con todas las de la ley, de las que terminan apartándose por la permisidad de las autoridades. El titular de Industria y Comercio asume un compromiso con el estudio que dijo haber dispuesto para que las envasadoras operen conforme a las normas establecidas. No tratándose de un estudio del otro mundo, que requiere la participación de expertos internacionales, se supone que no hay que esperar mucho para que se apliquen los resultados. El problema más grave no está en las estaciones sin los permisos correspondientes, sino las que están en el corazón de barrios o urbanizaciones densamente poblados.
Protestas en Haití
Haití ha vuelto a ser escenario de violentas protestas, que en principio tuvieron como detonante demandas estudiantiles de un reajuste salarial. La rapidez con que se propagaron y el giro que han tomado no han tardado en conferirles un matiz político. Las protestas, que incluyeron bloqueo de calles, barricadas, pedreas e incendio de neumáticos, sumieron a Puerto Príncipe en un verdadero caos. El matiz violento evidencia trasfondo político en movimientos que atrajeron a residentes en diferentes puntos del territorio. Los estudiantes se lanzaron a la calle en reclamo de un aumento de cinco dólares al salario mínimo. Pero con esa volatilidad que caracteriza a los movimientos haitianos, la protesta se esparció como reguero de pólvoras. La atmósfera es tensa, la estabilidad social y política está en juego y por supuesto se teme que en cualquier momento los haitianos vuelvan a lanzarse a la calle en protesta por cualquier otro conflicto.

