La séptima edición del Festival del Café Orgánico, que se celebró en Polo, Barahona, marcó todo un acontecimiento artístico. Grupos y solistas de República Dominicana, Haití y Puerto Rico imprimieron con su música un sabor y un aroma tan especial como el del propio grano a un encuentro sin precedente. Para medir la calidad del festival basta con resaltar la participación de figuras como Danny Rivera, los cantautores Fernando Ferrer y Edeán Cabán, el violinista Tony Vásquez, Fellé Vega y Rafelito Mirabal. La intervención del grupo de música y danza Dahomey y del saxofonista Thurgot Theodat, así como de Kumbacarey, la escuela Kalalú, de Marily Gallardo, de Roldán Mármol y otros artistas estamparon un variado colorido al festival del café. El evento, cuyo producción estuvo a cargo de Mármol, fue una mezcla de electrizantes ritmos caribeños que deleitó tanto a los residentes en Polo, una de las zonas cafetaleras más importantes, como a todos los concurrentes. Como de costumbre el popular Danny ofreció lo mejor de su repertorio en el festival que selló los lazos de amistad y solidaridad de dominicanos, haitianos y boricuas. El café, que en una época fue de los principales productos de exportación, es digno de ese gran homenaje.
Culpas ajenas
El vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) sabe que las Edes no son las culpables de los bajos niveles en las recaudaciones. Es injusto que Celso Marranzini ignore ahora el peso del factor político en la deficiencia que ha rebrotado en el sector eléctrico. Todo marchaba viento en popa hasta antes del proceso electoral, que determinó que en los cuatro primeros meses de este año se agotara el subsidio de 380 millones de dólares consignados para 2010. Si las Edes no tuvieron a la altura en cuanto al cobro de la energía Marranzini debe saber muy bien cuál ha sido la causa. Claro está que las Edes deben ser más eficientes, pero para ello se requiere despolitizar el sistema al máximo y dotarlas de una mejor tecnología. Marranzini, a quien tiene que reconocerse un gran empeño por mejorar el servicio eléctrico, debería echar el pleito con el Gobierno, pero en modo alguno descargar sobre las distribuidoras una culpa que no tienen. No es lo justo.

