Página Dos

RADAR

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El año escolar que acaba de concluir ha dejado un sabor traumático en las escuelas públicas. No hay que dar vueltas para concluir que el balance ha sido negativo. Intoxicaciones con el desayuno escolar, conflictos por la quiebra del Seguro Médico para Maestros (Semma) y la demanda de más recursos redujeron la docencia en diferentes planteles del territorio a su mínima expresión. Para rematar, en algunos centros se han detectado casos alarmantes de drogadicción. Sin hablar del deterioro de las plantas físicas es posible que a causa del clima prevaleciente en muchas escuelas se perdiera más clases que la aprovechada durante el año lectivo. Amén de la mala calidad de una enseñanza que ha devenido en vergüenza para la sociedad. Los problemas deben servir de experiencia a las autoridades de la cartera para corregir desde ya los males que afectaron el sistema de enseñanza durante un año traumático. El Ministerio de Educación no puede permitirse el lujo de iniciar el próximo año con los mismos problemas que han caracterizado el ejercicio que acaba de concluir. El desayuno escolar y la crisis del Semma son dos de los principales desafíos que ha de afrontar la cartera en un año que también estará marcado por la campaña electoral.

Dolor de cabeza

Evitar un apagón nacional por la crisis de la deuda con los generadores representa, sin duda, un dolor de cabeza para el vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini. Aunque ha reajustado la nómina del sector, eliminado gastos innecesarios, mejorado las cobranzas de las distribuidoras y transparentado las operaciones de la CDEEE, todavía tiene el gran problema de los subsidios. Los generadores han enviado una clarísima señal sobre un posible desplome del sistema eléctrico al anunciar que la deuda con el sector ronda los 600 millones de dólares. Con el alza del 8 por ciento y el paquete fiscal que cursa en el Congreso el colapso del sistema y su secuela de apagones causaría más irritación en la población. Marranzini hace malabares para llegar a un arreglo con los generadores y de esa manera evitar  un apagón nacional. Con la falta de recursos que afecta al Gobierno el nuevo dolor de cabeza para Celso no es tan fácil de calma

El Nacional

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