Un alivio
Podrá ser cierto que la eliminación del anárquico y anacrónico sistema del concho no resuelve el drama del transporte de pasajeros, pero no se puede negar que al menos lo alivia. Unidades destartaladas con choferes temerarios e irresponsables constituyen un peligro para los usuarios y no usuarios del obsoleto sistema. En las condiciones en que opera el concho también atenta contra el medio ambiente y la seguridad ciudadana.
Sólo la necesidad hace que la gente utilice un medio que hace tiempo ha debido ser desarticulado y que si se ha mantenido no ha sido más que por la politiquería. La bonita es que en ese desorden se ha invertido una fortuna en el financiamiento de unidades y ofensivas facilidades que los distintos gobiernos han otorgado a antiguos sindicalistas y hoy prósperos empresarios. Resultado de la anarquía es que existen tantas entidades oficiales para lidiar con el tránsito y el transporte de pasajeros, sin que ninguna cumpla a cabalidad con sus funciones. Semáforos inteligentes, agentes de Amet ni nada ha funcionado frente al dolor de cabeza que representa el tránsito. Cualquier solución tiene que comenzar por la eliminación del concho. Se trata de un sistema que por infuncional ha debido pasar a mejor vida. Hace tiempo.
Pasajes en la mira
Las últimas alzas en los precios de los combustibles ha puesto a los transportistas en pie de lucha. Desde hoy los diferentes gremios empresariales evalúan si absorben los aumentos introducidos por la Secretaría de Industria y Comercio en las últimas seis semanas o suben el precio de los pasajes. La gasolina ha tenido siempre un componente socialmente inflamable, que también se utiliza como instrumento de chantaje. En todos los conflictos son los usuarios quienes, por supuesto, cargan con la peor parte. Pero ya sabe el Gobierno que tiene que prepararse para hacer algún tipo de concesión a los señores del transporte de continuar con unos aumentos irritantes. Aunque el petróleo esté en alza, lo cierto es que no guardan proporción con la caída del hidrocarburo. En los aprestos de los transportistas las autoridades tienen una señal del disgusto que han generado las alzas, de las cuales las de esta semana han sido un golpe bastante fuerte para la población.

