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Violencia sacude a Haití
Los conatos de violencia que han vuelto a registrarse en la capital haitiana constituyen la primera prueba para el ex presidente Bill Clinton como representante de las Naciones Unidas en la vecina República. Partidarios del ex presidente Jean Bertrand Aristide se han movilizado, al estilo Haití, con disturbios, en demanda de que al partido Familia Lavalás se le permita competir en las próximas elecciones congresuales.

 El funeral de un sacerdote catòlico, Gerard Jean Juste, partidario del depuesto gobernante, denegeró en una protesta que dejó un muerto a causa de un impacto de bala. Pero la tensión ha vuelto a adueñarse de la vida social y política de Haití, todavía intervenido por la Minustah, la misión de la ONU para la estabilización. Los disturbios son la primera prueba para Clinton, quien ha clamado a la comunidad internacional para que concretice la promesa de ayuda financiera a la empobrecida República.  Más cuando hace unos días estudiantes haitianos protagonizaron ruidosas protestas en demanda de que el presidente René Preval promulgue una ley que lleve el salario mínimo mínimo a 200 gourdes (5 dólares). En una nación plagada necesidades tareas como las asumidas por Clinton no son únicamente diplomáticas.

Diputados en ultramar

Los políticos dominicanos en Nueva York no se conforman con los numerosos cargos en el Consulado y ante las Naciones Unidas. También presionan para que se les asignen siete diputados a través de la reforma constitucional. Al menos quienes tienen que trabajar duro para mantenerse y enviar algo a su familia deberían desautorizar a los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Dominicano (PRD), así como a la recua de rèmoras, a que hablen en su nombre. Cuando aquí lo que se contempla es reducir la matrícula de la Cámara de Diputados, por lo costoso que sale al erario, esos políticos reclaman que se eleve de 178 a 185 el número de curules. Esas siete, claro está, serían para la comunidad de Nueva York. Si la finalidad es servir a la comunidad esos partidos pueden diligenciar menos trabas en los envíos, asistencia legal y real a través de las representaciones diplomáticas y consulares y muchos otros servicios que de ninguna manera se traducen en privilegios.

El Nacional

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