El alarmante contraste entre el apoteósico crecimiento de la economía que dicen las autoridades y las paupérrimas condiciones en que subsisten cientos de miles de familias es uno de los grandes retos para el próximo Gobierno. Así lo planteó el doctor David Lost, quien dirige los programas de la Presidencia de Estados Unidos contra el sida, al participar, acompañado de los galenos Jorge Marte y Eddy Pérez Then, así como Judith Ravin, encargada de prensa de la sede diplomática, en el almuerzo de los medios de comunicación del Grupo Corripio. El elevado número de mujeres que fallecen en el parto es uno de los males del sector salud que más lo inquietan. Las estadísticas a ese respecto tampoco se corresponden con la realidad, sobre todo si se calcula, según el galeno, que el 95 por ciento de los partos se realizan bajo supervisión médica, pero unas 200 mujeres por cada 100 mil nacidos mueren en el trance. No se anduvo por la superficie para señalar que sólo la mala calidad de los servicios médicos y la inexistencia de una adecuada supervisión explican el penoso balance. Sin dejar de reconocer los avances que se han logrado en el sector salud, deploró lo que definió de deficiencia marcada relacionada con la calidad del gasto en el sector.
Desafío criminal
El asesinato del segundo teniente de la Policía Daniel Orlando Peña, de apenas 24 años de edad, plantea muchas interrogantes. Es indudable que al joven oficial, hijo del jefe de seguridad del Banco Central, coronel Alexis Peña, sus victimarios salieron a matarlo dondequiera que lo encontraran. Lo que tiene que determinar la Policía es la razón, aparte, por supuesto, de capturar a los responsables. El teniente estaba dentro de su vehículo, en la Fantino Falco, frente a la casa de su novia, cuando desde otro carro, que se había detenido paralelo, le dispararon en la cara. Puede que el joven sospechara algo, pues se dice que llegó a disparar su arma de fuego. Con los niveles alcanzados por la delincuencia, casos como el del joven oficial constituyen verdaderos desafíos para las autoridades. Descartado que fuera para robar, que es lo más común, lo que más se pregunta la gente es ¿por qué mataron a ese muchacho? El crimen debe investigarse a fondo, sin dejar el menor cabo suelto.

