Página Dos

RADAR

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La diarrea se ha sumado a la epidemia de cólera para hacer más estragos en la población, sobre todo en la infantil. Que hospitales como el Luis Eduardo Aybar estén repletos de niños y adultos ingresados con los síntomas de las enfermedades constituye un signo aterrador sobre la dimensión del drama sanitario. El auge de los brotes contrasta con la falta de espacios en los hospitales para tratar a los pacientes, lo que ha motivado protestas de familiares. Conforme a los reportes, el cólera no sólo ha irrumpido con fuerza en zonas caracterizadas por la deficiencia en los servicios sanitarios, sino en centros como las cárceles. Se habla de que en la fortaleza Santa Cruz, de El Seibo, han muerto cuatro reclusos a causa de la incontenible epidemia. Por más que hayan hecho, el cuadro presentado por hospitales como el Luis E. Aybar compromete aún más a las autoridades en  esfuerzos y recursos para combatir tanto el cólera como el brote de diarrea de que se ha dado cuenta en las últimas horas. A veces se entiende la pertinencia de evitar que cunda el pánico con juicios moderados o respuestas positivas, pero sin perder de vista cuadros tan espantosos como el que se verifica en los hospitales a raíz de la afluencia de pacientes con síntomas de cólera y diarrea.

Inspirar confianza

Cabe esperar que sea acogido por todos los jueces criollos el sano y sabio consejo del expresidente de la Suprema Corte de Justicia de México sobre el comportamiento de los magistrados. No importa que el doctor Mariano Azuela Güitrón no aludiera directamente a los jueces dominicanos al afirmar que los magistrados deben tener un comportamiento que genere confianza y ser escrupulosos en la toma de decisiones. La sentencia podría ser un axioma, pero no por ello pierde validez. Como secretario ejecutivo de la Comisión Iberoamericana de Etica Judicial, el jurista está revestido de las condiciones para abordar el comportamiento de los jueces. Otro señalamiento digno de tomarse en cuenta son las cualidades especiales que convierten a un juez digno de confianza. Entre esas cualidades figura la responsabilidad, la independencia y la formación tanto moral como profesional. Lo que dijo  viene como anillo al dedo al sistema judicial de República Dominicana.

El Nacional

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