El ingeniero Miguel Vargas Maldonado ofreció un diagnóstico muy diferente al oasis que presentó el presidente Leonel Fernández sobre la economía dominicana. De acuerdo con el presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) no puede ser sana, como afirmó el mandatario, una economía con atrasos de pago por más de 20 mil millones de pesos. Entre las partidas Vargas Maldonado citó 5,833.4 de intereses de los bonos de capitalización del Banco Central; 3,917.4 con los generadores de electricidad; 1,531.8 de la deuda interna, además de 9 mil millones con contratistas y suplidores. El dirigente político dice que el presidente Fernández miente al describir como sana una economía cuya liquidez es resultado de los incumplimientos de pago. Por la respuesta de Vargas Maldonado, quien también citó el déficit presupuestario con que se alega opera el Gobierno, tendrán que definirse los parámetros para evaluar la salud de una economía. Aunque los síntomas sean desalentadores todo no puede ser, como reza el refrán, de acuerdo con el cristal con que se mire. Que la economía sea sana es altamente saludable, pero intranquiliza que esté en las condiciones en que dice Vargas Maldonado. Hay que poner los puntos en las íes.
Gran cañón de Arizona
El presidente Barack Obama no puede ser dejado solo en la batalla que ha iniciado contra la ley que criminaliza la inmigración ilegal en Arizona. El gran cañón que identifica al estado del violento Viejo Oeste estadounidense tiene que ser utilizado por las naciones democráticas para enfrentar una legislación criminal y racista. Obama ha demostrado coraje, responsabilidad y mucha seriedad al impugnar la repugnante legislación, llamada a entrar en vigencia el 29 de este mes. Siempre que los tribunales no lo impidan. En un estado mayoritariamente blanco, donde viven millares de mejicanos y gente de otros países, la Policía puede actuar por sospecha contra cualquier persona de color que considere inmigrante. El mundo no puede aceptar que una aberración, que atenta contra la existencia humana, adquiera carta de ciudadanía. Hay que respaldar con todas las armas al presidente Obama para que la criminal legislación sea derogada y sepultada para siempre.

