El impasse con el procedimiento para la elección del procurador electoral no resta trascendencia al diálogo entre los partidos políticos para superar la crisis derivada de la suspensión de las votaciones del 16 de febrero.
La diferencia entre los partidos Revolucionario Moderno (PRM), que propuso para el cargo a la fiscal del Distrito Nacional, Yeni Berenice Reynoso, y el de la Liberación Dominicana (PLD), que favorece una terna, puede conciliarse en la ronda convocada para el martes próximo.
Alienta la firmeza observada por los delegados de las organizaciones con su interés de lograr consensos para limpiar el horizonte de los nubarrones que lo ensombrecen. Por ahora, como no sean ligeros recesos, la convocatoria no ha resultado fallida ni ninguna estrategia para entretener a la población o ganar tiempo.
Temas tan conflictivos como la designación del procurador electoral, reestructuración de las juntas municipales y la designación de veedores han dominado las sesiones. Discusiones sobre el protagonismo de los actores son irrelevantes.
Es significativo que al menos PRM y sus aliados no han recelado de la condición de ente público del Consejo Económico y Social (CES) para coordinar los encuentros.
Lo que sí deben tener presente los actores es que el tiempo avanza, que las nuevas elecciones municipales son el próximo domingo, y que el tiempo avanza.
Por tal motivo es necesario acelerar el paso para que el diálogo no se cierre sin acuerdo y vuelvan las acusaciones y contraacusaciones que tantas perturbaciones crean en la población.

