El Club Mauricio Báez, una de las contadas organizaciones deportivas y culturales que todavía operan en la Capital, acaba de agregar otro trofeo a su galería de aportes sociales con la jornada médica a beneficio de diferentes sectores que auspició el domingo. La actividad, que incluyó radiografías, tomografías, resonancias magnéticas y analíticas, mamografías y otros estudios, todos completamente gratis, estuvo a cargo del Centro de Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat). Unos 350 pacientes tuvieron la oportunidad no sólo de chequearse sino de recibir sin costo alguno los medicamentos que necesitaban. Entidades con la vocación de servicio del Mauricio Báez se necesitan en todos los barrios y ciudades por los beneficios que aportan a la cultura, el deporte, la salud, la educación y la integración social. La jornada médica a cargo de especialistas de Cedimat es una muestra fehaciente. El reconocimiento es válido tanto para el Mauricio Báez como Cedimat y su personal.
Fractura no curada
Pese a la cumbre del Grupo Río, que sesionó en República Dominicana, y la activa mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA), Ecuador y Colombia todavía no han restablecido relaciones diplomáticas después de la incursión armada de 11 de marzo de 2008.
El apretón de manos que en la cumbre pidió el presidente Leonel Fernández para zanjar las diferencias sólo surgió efectos mediáticos porque en la práctica, como se ha visto desde ese momento hasta ahora, los nexos continúan rotos.
El presidente Rafael Correa advirtió que hasta que no sean satisfechas sus reclamaciones Ecuador no reanudará las relaciones con Colombia. Los nexos se rompieron después que el Ejército colombiano atacó un campamento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas) en territorio ecuatoriano.
Esas reclamaciones tienen que ver con una mayor vigilancia militar de la frontera entre ambos países y con la entrega de toda la información sobre el bombardeo en que murieron el subcomandante de las FARC Raúl Reyes y otras veinte personas.
La verdad es que nadie iba a pensar que a estas alturas las heridas ocasionadas por las fricciones no estarían curadas del todo. Conforme a las declaraciones de Correa lo que se deduce es que son tan tensas como en los primeros días del conflicto.
Y como se ven las cosas en Ecuador y Colombia el conflicto, que ya no es una amenaza para la región, puede ir para largo.

