El director de Proindustria, licenciado Rubén Bichara, hace un valioso aporte a la sensatez al admitir múltiples irregularidades que gravitan sobre la competitividad empresarial y la estabilidad del empleo. Si bien reconoce que con salarios irrisorios no se puede hablar de competitividad, el funcionario estima que se tienen que desmontar cotizaciones empresariales, que incrementan los costos de producción, garantizadas en el Sistema de Seguridad Social.
Las supuestas anomalías en perjuicio de los empleadores las situó en un 64 por ciento, que no es poca cosa. La apreciación del funcionario puede servir de mucho, si se quiere, para reorientar el actual debate sobre competitividad y salarios. Con la llamada doble cotización no se puede negar que los empresarios cargan pesado. Es una realidad que ha de reconocerse, sin necesidad de hacer causa común con propuestas tan desafortunadas como la limitación de los derechos laborales de los trabajadores. Como director de Proindustria, Bichara se sitúa en un saludable punto de equilibrio. No es pelear sino conciliar lo que se necesita.
Involución preocupante
Por el señalamiento que acaba de hacer el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) parece que las estadísticas sobre la dinámica de la economía comienzan a transparentarse.
El licenciado Lisandro Macarrulla expresó que si se revisan los indicadores económicos se advierte que el sector manufecturero ha perdido en los últimos cuatro años 64 mil plazas de trabajo.
Esa caída, que desde cualquier punto de vista arroja un manto sombrío sobre el aparato productivo, lo lleva a afirmar que el modelo económico ha involucionado.
Macarrulla citó un dato importante al señalar que de las 345 mil plazas de trabajo que se han creado desde 2004, el 70 por ciento, o sea 237, ha sido en el sector informal.
No hay que dar muchas vueltas para darse cuenta del balance negativo del empleo productivo. El dato perfila un panorama sombrío, que sería erróneo cubrir con propaganda.
Por advertencias hechas por el sector zona franca el desempleo puede empeorar de no tomarse las medidas correspondientes.
La gente percibe que la situación no es buena, pero con los datos del Conep ahora está más consciente de cuán difícil es la realidad.
Macarrulla estima que hay problemas estructurales que el Gobierno tiene que enfrentar antes que el panorama se torne más sombrío.
Las estadísticas son elocuentes.

