Editorial Opinión

Radiografía de la pobreza

Radiografía de la pobreza

El diario El País, de España, ha publicado una radiografía sobre el hambre en América Latina, donde de los 660 millones de personas que viven en la región, 60 millones sufren ese flagelo y 220 millones “no saben si van a comer mañana.”
En ese conmovedor reportaje, escrito por Martín Caparrós, se auscultan las causas de un drama que afecta con mayor o menor intensidad a 280 millones de seres humanos, desde el sur del río Bravo hasta la Patagonia.

El hambre, definida por el autor del escrito como “un cuerpo comiéndose a sí mismo porque no tiene nada que comer”, o “alguien que se consume por falta de consumo”, flagela a una de cada tres personas en el continente.

La inseguridad alimentaria grave, que padecen quienes pasan un día sin comer, subió desde 2014, cuando afectaba a 47 millones de latinoamericanos, a 93 millones en 2021, a pesar de que, según el autor, el hambre ha sido “desde siempre la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones y contrarrevoluciones”.

Durante la pandemia, el desplome de los precios de materias primas de exportación provocó alzas de precios, lo que en adición al paro laboral o reducción de horas de trabajo, fue causa de incremento del hambre, pero ahora, el alza de esos commodities provoca más inflación y menos comida.

Es esa una contrariedad resaltada por Caparrós, en virtud de la cual los más pobres “suelen sufrir las consecuencias de una cosa y su contraria”, como es el caso de que el maíz o el trigo suben sus precios internacionales a causa de la guerra entre Rusia y Ucrania, pero también aumentan sus costos en los mercados locales.

América Latina figura entre los principales productores de trigo, maíz, soya, carnes, mariscos, azúcar, café, cacao, uva, bananos y otros rubros, destinados a un mercado internacional sostenido en la especulación bursátil y acumulación de riquezas y no para ayudar a afrontar la inseguridad alimentaria.

El autor del reportaje afirma con toda razón que el hambre es la enfermedad que mata más gente en el mundo, y también en América Latina, pero que al mismo tiempo es la más fácil de curar porque se remedia con comida, medicina que se consigue con empleo y justicia social. Que el mensaje llegue en este traspatio adonde tenga que llegar.

El Nacional

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