Editorial

Ranking del microtráfico

Ranking del microtráfico

La Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD) ha elaborado un mapa  con 15 barrios del Distrito Nacional donde  se concentra  el comercio minorista de drogas.

El “ranking” lo encabezan los sectores Capotillo y Villa Consuelo, aunque el microtráfico opera también a gran escala en Cristo Rey, El Caliche, La Zurza, Villa Juana, San Carlos, Las Cañitas y Gualey, entre  otras barriadas pobres o marginales.

 La DNCD atribuye el auge del microtráfico  a que   en esos lugares existen múltiples callejones que operan como laberintos por donde escapan   los traficantes cuando son acosados por las autoridades.

Otro factor que según esa agencia antidrogas favorece el comercio minorista de cocaína es  “el silencio cómplice de la población”,  que lo atribuye  a que  los vendedores de drogas benefician a residentes  en esos barrios.

No se  niega que los barrios incluidos en ese mapa   sean en verdad  los de mayor  actividad en el comercio de  drogas en menor escala, ni que tampoco la proliferación de callejones y la complicidad de la población  dificulten la tarea de  desmantelar esos puntos de drogas.

Debería resaltarse, sin embargo, que ningún barrio de clase media figura en  ese mapa de la droga, lo que obliga a asociar microtráfico con pobreza extrema.

  Callejones, cañadas, callejuelas, casuchas, vertederos han sido erigidos en esos lugares  para beneficiar a narcotraficantes. Es ese un retrato de cuerpo entero de la más abyecta marginalidad e iniquidad social.

La población no colabora tanto en la lucha antidrogas porque  en esas barriadas resulta difícil diferenciar delincuentes de autoridades, porque  perseguidos y perseguidores actúan muchas veces   en contubernio.

La DNCD tendrá que acostumbrarse a los callejones y a la poca colaboración de  los “habitantes”  o “moradores” de esos 15 barrios infectados de drogas, que malviven en  los peores infiernos de la Divina Comedia.

La receta ideal contra  el microtráfico incluye un auténtico combate contra la pobreza y marginalidad social.

El Nacional

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