La Policía ha actuado con inusitada rapidez al identificar e interrogar a los agentes que intervinieron en un allanamiento erróneo en la residencia de la actriz Cheddy García, durante el cual su hija, la cantante urbana Chelsy Bautista, dijo que le sustrajeron una cadena y un guillo de oro, además de ocasionarle daños materiales al inmueble.
Todavía se cuestiona que la Policía se investigue a sí misma, pero el interés mostrado en el caso de la artista no deja de generar sus interrogantes.
No es el estilo del cuerpo frente a denuncias de ejecuciones de supuestos delincuentes, cuyas investigaciones no solo suelen demorarse y si se efectúan casi nunca se conocen los resultados.
Hay que anotar que los agentes no son los responsables del allanamiento erróneo ni de la violencia para penetrar a la vivienda, como denunció Bautista, sino la fiscal Belkis Muñoz, quien dirigió el operativo.
Es una verdad de a puño que la llamada institución del orden tiene una pésima imagen como resultado de las brutalidades y las fechorías de sus agentes.
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