Opinión

Raquel

Raquel

Para ser una gran dama no necesita ser la primera. Encuentras en ella lo que hay de sensible, sencillo y grande en una mujer. Su fuerza viene, acaso sin proponérselo, de lo natural y auténtico en su proceder y desempeño en la vida política al lado de su esposo, de una manera tan propia y natural en la que se desdibujan la cotidianidad y la política. Sabe que la primacía es una cuestión de méritos, devoción y dedicación, sitial que bien puede compartir -sin nomenclaturas oficiales-, con otras madres dominicanas que luchan de sol a sol para sacar a sus hijos adelante.

Raquel es como es y no tiene que cambiar, con lo cual le da una pincelada humana a una actividad tan ríspida y desacreditada como lo es la partidista, frecuentemente más padecida que aprovechada por el pueblo. Combina la gracia de la gentileza con una firme disposición en la que deja ver un carácter inquebrantable cuya personalidad se nos presenta invariable.

La pareja que forman Luís y Raquel va a seguir igual de sencilla y accequible. Apuesta que nos atrevemos hacer ahora, antes de agosto del 2020, porque hemos tenido la oportunidad de tratarla y conocerla.

Las mejores condiciones de Raquel Arbaje son la vocación de servicio y el amor al trabajo
La exitosa marcha en defensa de la Constitución, organizada en menos de 48 hora, nos dio la oportunidad de comprobar lo que podemos ya proyectar con respecto a ambos.

Mientras Luis pronunciaba un enérgico discurso ante miles de seguidores y simpatizantes, Raquel se mantuvo en el público, apretujada, sudorosa, aplaudiendo y gritando vítores, entusiasmada y orgullosa del gran momento que catapulta aún más a su esposo. Activa dirigente del PRM, es autora de su himno y contribuye militantemente al crecimiento de su partido y la pre candidatura presidencial de Luis.

La verdadera gloria no la trae un despacho palaciego, un distante y pomposo título, ni un enorme presupuesto. Más bien es el resultado del amor al trabajo, la vocación de servicio y el respeto que uno tenga por su país y por su gente, condiciones y virtudes sobradas en Raquel. Aparte de la imperiosa necesidad de enfrentar la corrupción, impunidad y otros males que nos afectan, los dominicanos echamos de menos a una dama, a una mujer, que no le haga falta ser la número uno sólo porque es la consorte del Presidente.

La esposa de Abinader es una persona del pueblo

El Nacional

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