Más allá del impacto inmediato del alza en los precios del petróleo, la economía dominicana enfrenta un riesgo aún mayor: las consecuencias de una posible desaceleración económica en Estados Unidos derivada del conflicto en Irán. Este escenario podría golpear con mayor fuerza al aparato productivo nacional provocando una verdadera crisis.
El incremento de unos 35 dólares en el barril de crudo, tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán , ya ejerce presión sobre las finanzas públicas.
Sin embargo, el verdadero desafío radica en el impacto indirecto que provocaría una eventual crisis en la economía norteamericana.
La estrecha relación económica entre República Dominicana y Estados Unidos hace que cualquier perturbación en ese mercado tenga efectos inmediatos.
Cerca de la mitad de los ingresos por turismo provienen de visitantes estadounidenses, mientras que una proporción significativa de la inversión extranjera y las operaciones en zonas francas dependen de capital de ese país.
Asimismo, el flujo de remesas del cual más del 80% procede de la diáspora en territorio estadounidense, constituye un pilar fundamental para millas de hogares dominicanos, lo que incrementa la vulnerabilidad ante cualquier deterioro económico en esa nación.
El intercambio comercial también refleja esta dependencia, con un volumen cercano a los 19 mil millones de dólares, en el que República Dominicana mantiene un déficit considerable, aunque consolidándose a Estados Unidos como su principal socio.
Aunque la economía estadounidense muestra signos de resiliencia, persisten señales de alerta como inflación elevada, desaceleración del empleo y caída en la confianza del consumidor.
En ese contexto, los analistas advierten sobre el riesgo de estanflación, un escenario de bajo crecimiento con alta inflación.
De concretarse una crisis en Estados Unidos , el impacto sobre sectores clave como turismo, zonas francas, exportaciones y remesas sería significativo.
El mayor peligro para la economía dominicana se enfrentaría simultáneamente al encarecimiento del petróleo y a una recesión en su principal socio comercial.

