Opinión

Rebelión en el PRD

Rebelión en el PRD

Finalmente, el PRD, histórico, institucional y democrático, entendió que el problema no es jurídico, sino político. Que había que pasar de las palabras a los hechos, pues de lo contrario Leonel, Danilo y el PLD, convertirían al PRD en una entelequia similar al Partido Reformista.

La decisión de acudir a la Casa Nacional donde estaba convocada una reunión del Comité Ejecutivo Nacional, con más de mil excluidos, fue correcta.

Miguel Vargas se preparó. Las armas que portaba su gente, fusiles y ametralladoras de alto calibre, así lo demuestra. El pequeño ejército, armado hasta más no poder, no contó con la fuerza de la gente que allí se presentó para reclamar sus derechos, a costa de sus vidas, si fuera necesario.

Hipólito Mejía y los dirigentes más connotados del partido, también pusieron en riesgo sus vidas. (Todos los heridos corresponden al PRD que representa Hipólito Mejía)

Tomar la Casa Nacional fue un acto de fuerza. Abandonarla después, fue prudencia. Pero si hay que volver con la fuerza de las masas, se vuelve.  ¡Y se toma de nuevo!

El PRD no puede estar encadenado, con sus organismos secuestrados. Miguel no tiene condiciones, ni méritos políticos para atropellar y agredir a figuras tan relevantes como Milagros Ortiz Bosch, Vicente Sánchez Baret, Hugo Tolentino Dipp, Ivelisse Prats,  Fello Suverbí, Emmanuel Esquea, Andrés Bautista, Luís Abinader, Orlando Jorge Mera, Geanilda Vásquez, entre muchos otros que fueron sacados de la Comisión Política y del Comité Ejecutivo Nacional.

Hipólito hizo a Miguel Vargas el ministro más importante de su gobierno. Le dio las obras de los juegos Panamericanos. Más de 15 mil millones de pesos.  Lo apoyó en la lucha interna contra Milagros Ortiz Bosch. Siendo candidato presidencial le pidió a toda su gente que lo apoyara y se sumara a la campaña electoral, como en efecto lo hicieron. Pero cuando Hipólito le ganó la convención lo traicionó ordenando a su gente que votara por Danilo Medina. ¡Los ingratos no tienen memoria!

El culpable de los hechos del pasado domingo es el gobierno, que  a través del comité de base del PLD llamado Tribunal Superior Electoral emitió “sentencias” irresponsables y provocadoras favoreciendo a Miguel Vargas.

Tomar la Casa Nacional desafiando al gobierno que armó a Miguel Vargas para que matara a los perredeístas, no puede ser una acción aislada. Al contrario, debe ser el comienzo de una actitud distinta frente al gobierno. Las posiciones conservadoras no pueden mantenerse.

El Nacional

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