Finalmente se hizo lo sensato y la República Dominicana se unió a otros 18 países de la región en desconocer el fraudulento mandato de Nicolás Maduro en Venezuela. Luego de años de destrucción de todas las instituciones democráticas de ese país suramericano por parte del chavismo, fue necesario esperar la ocurrencia de elecciones cómicamente fraudulentas, que la economía de esa nación colapsara en su totalidad y que Latinoamérica se viera sumada en la mayor ola de refugiados de su historia para finalmente actuar.
Tomó décadas, pero hasta los más fervientes seguidores de Chávez en la República Dominicana no pudieron seguir ignorando la realidad que ahora se refleja con docenas de miles de venezolanos entrando por nuestros puertos escapando al desastre del chavismo. Luego de 15 años escribiendo esporádicamente sobre el tema me encantaría decirles “se los advertí”, pero luego de ver por tanto tiempo los aplausos como focas del ineludible desastre al que se encaminaba Venezuela y viendo el estado actual de ese país, siento que no vale la pena.
De partida debemos entender algo, y es que este gesto diplomático no es ni remotamente suficiente, y que como nación estaremos llamados a tomar más acción como un miembro más de la comunidad de naciones de la región, y como país impactado directamente por la crisis venezolana. Esto podría significar la toma de medidas contra individuos afines del régimen chavista y participar más activamente en el aislamiento de ese gobierno.
No es sensato para República Dominicana asumir una postura de neutralidad o un “no intervencionismo” hipócrita cuando docenas de millones de personas al otro lado del Mar Caribe sufren por hambre, falta de medicamentos y represión política, al mismo tiempo que esa crisis humanitaria está tocando en nuestros puertos.
Los dominicanos le debemos solidaridad a un pueblo que, como el venezolano, acogió a una cantidad considerable de nuestros ciudadanos, incluyendo a montones de nuestros exiliados políticos (y ni hablar de nuestro propio Padre de la Patria) en los peores momentos de nuestra historia. Lo que nosotros no le podemos otorgar ni un ápice de aceptación o credibilidad a los responsables de pulverizar el futuro de esa nación para favorecer a un puñado de lealistas del “querido líder”.
Lamentablemente para Venezuela las cosas van a empeorar antes de que empiecen a mejorar. La salida de Maduro no luce previsible por el momento, y aún de esta ocurrir, difícilmente esta garantice el fin del chavismo debido al estrecho vínculo entre sus líderes y el ejército.
Peor aún, ni siquiera el liderazgo aparente de la oposición parece comprender cuales fueron los errores del chavismo y solo sabe presentarse como caras distintas pero sin ideas claras.
A nosotros en República Dominicana nos tocará tomar las medidas necesarias para mitigar el impacto que la creciente crisis humanitaria de Venezuela pudiera tener en nuestro territorio y en toda la región, al mismo tiempo de sabiamente aprovechar las oportunidades que esta nos irá otorgando, si somos lo suficientemente atentos como para capturarlas.

