Opinión

Reflexiones de un mocano

Reflexiones de un mocano

En la carrera de cualquier político podría presentarse tener que repetir pasajes a veces aparentemente tontos. Recientemente participé en una   reunión, la cual no se realizó para mí, pero alguien dijo que yo no lucí como mocano en  1986 cuando me aupaban a la presidencia y renuncié, motivando al doctor Balaguer, que ya estaba convaleciente y  no  aupado en esa ocasión. “Desde luego, no creo que Taveras Guzmán declinó por cobardía conozco bien el mocano”, dijo.

Para ubicar la historia ahí paso lo siguiente: En aquel momento el país sufría tremedo problema financiero, no le fiaban una tetera, y para las elecciones de esa fecha se esperaba una gran respuesta política para enderezar la situación, por lo que  decidí proponer la candidatura de Balaguer como la mayor garantía política para el momento.

Difruté con sinceridad ver últimamente  tres partidos principales el PLD, PRD y PRSC moviéndose   y coordinando acciones, ya que dichos partidos deben seguir fortaleciéndose y reformándose. La cuestión no es oponerse a todo lo que haga el gobierno, sino impulsar el bien común.

 ¿Qué dirán nuestros turistas con el espectáculo que repiten nuestros guagüeros y motoconchistas? Jóvenes menores de edad, y hasta autoridades cayendo en las peores delincuencias. Resulta inaudito  esta incongruencia en el Siglo XXI, así como no cumplir nuestras leyes, porque los partidos y los sectores que buscamos la paz y el porvenir de las mayorías tendremos  que acuartelarnos.  ¿Qué pasa, señor presidente? Están abusando de su  decencia y  democracia. ¿O es que solo tienen chance en nuestro gobierno los delincuentes? 

 A propósito de mi  pueblo, Moca, en este año tuvimos que posponer los mocanos residentes en Santo Domingo el  viaje que venimos haciendo todos los años  en ocho guaguas en octubre para mantener viva la mocanidad y de alguna forma ayudar  instituciones nuestras, pero hubo razones especiales que han coincidido con dos muertes inesperadas, la de  Noemy Hernández, esposa del síndico  Guarocuya Cabral, coincidiendo con la muerte del compueblano José María Hernández casado con  Sonia, la hija del ex presidente Antonio Guzmán. No fui a su funeral por razones de trabajo, pero quiero dejar constancia   de nuestra profunda solidaridad con estas familias adoloridas. Y finalmente, mi  alegría como dominicano que junto a muchos seguimos en nuestro país al gran latino Mario Vargas Llosa,  ganador del  Nobel de Literatura.

Hay muchas reflexiones siempre en cualquier mocano inclusive útiles pero lo malo es que nos  atribuyen   el calificativo de sepultureros de tiranos, aunque es  la historia  que ha destacado nuestra participación  en  la Independencia,  la Restauración como en la democracia maltratada abusivamente por los caóticos.

El Nacional

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