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Reflexiones para un año de éxito

Reflexiones para un año de éxito

Andrés Fortunato V.

 

Deseo compartir con ustedes estas nueve sugerencias, para que al llegar este nuevo año, no nos deje llenos de las frustraciones que heredamos cada año, por la carga tradicional de fantasías e hipocresía, con que nos sorprende.

Y es verdad. Tradicionalmente creemos que todo va a cambiar, por eso esperamos el año nuevo con música, bocina, comida, bebida y todo tipo de exceso, para, entre abrazos y besos, generalmente muy hipócritas, decirnos, a todo pulmón y con efímera alegría: ¡Feliz año nuevo!

¡Que Dios nos colme de bendiciones! ¡Para este año de deseo lo mejor! etc.. En ese momento intentamos mostrar toda la grandeza que originalmente llevamos dentro.

Pero, al otro día, ya muy temprano, se nos ha desvanecido la dulce sensación de amor profundo sentimientos que sentíamos hacia nosotros y los demás.

De pronto se nos desvanecen la fe y la esperanza. En fin, volvemos a la misma desesperanza y frustración. Se nos escapó la felicidad en un momento, como se nos escapa el agua limpia y fresca entre los dedos.

Parecería que en un solo instante derrochamos toda la reserva de alegría, amor y solidaridad.

Pero eso se puede cambiar. Podemos celebrar este año nuevo sin hipocresía, sin tanta simulación y sí con profundo y buenos sentimientos, Para lograrlo les propongo ocho pasos, para que lo pongas en práctica después de meditarlo durante un mínimo de quince minutos, antes de que llegue las doce de la noche del nuevo año. Los ocho pasos son los siguientes:

Primero: Que te prometerás a ti mismo, que tú despertarás y elevarás tu sentimientos, para cambiar el pensamiento y así cambiar tu realidad. Que no creerás en falsas ilusiones, sino que, aunque vuele muy alto tu pensamiento, tú tendrás los pies sobre la tierra, para convertir tus sueños en realidad, desde ti mismo, con el esfuerzo de cada día.

Que desde hoy y ahora tú entenderás que eres el guía de tu vida y que ella irá hacía donde vayan tus sentimientos y que llegarán tan lejos, como tanta fuerza de voluntad y tanta disciplina tu desarrolles, para alcanzar el objetivo anhelado.

Que cada vez que tropieces no te sentarás a llorar por el dolor, sino que continuarás la marcha, para que, con tu perseverancia y valentía, puedas abrazar el triunfo con que sueñas cada día;

Segundo: Que debes Sepultar la mentira que viene de antaño. Entiendes que aquí debe reinar la verdad. Prométete a ti mismo rechazar la demagogia y el engaño. Piensas en el gran valor que tiene la honestidad, que sólo en un mundo donde impere la integridad, se puede llegar a la equidad;

Tercero: Que hagas el compromiso de luchar por nuestra honra y dignidad.

Que siempre recordarás que cada ser humano es una gran maravilla que ha creado Dios, para hacer de este mundo en espacio de amor y paz. Que en verdad no somos simple objeto ni una mercancía, y así, nadie te comprará.

Cuarto: Que cuando sentirás en tu alma que es hora de transparencia y solidaridad, y que abrazados como hermanos, alcanzaremos la felicidad. Piensas que cuando defiendes tu comunidad, estarás defendiéndote a ti y a los tuyos.

Quinto: Que debemos ser solidarios, y que con ese espíritu de solidaridad, aunque nos tengan al borde de un precipicio, sin chismes, y con valores y principios, podríamos rescatar nuestro municipio, nuestra ciudad, nuestro campo, nuestro barrio. Podríamos cambiarlo la vida;

Sexto: Que debemos unir nuestra familia y a toda nuestra vecindad. Que las parejas asuman el compromiso de educar en principios y valores a sus hijos. Que no debemos superarnos en el día, sin practicar la codicia ni la envidia, y así alcanzaremos la prosperidad.

Séptimo: Que pienses que ya no debes ser zoquete. Que tiene que entender, que todo aquel que te divide de los demás te traiciona, y quiere que la unidad no alcancemos, pero que tiene que ponerte bien fuerte, para que, algún día, quien te quiera dividir, se dé cuenta, que nosotros solo ¡Con la unidad venceremos!

Octavo: Que debes practicar la gratitud, porque esta es la primera de todas las virtudes y la madre de todas las otras. Cuanto tú agradeces, estás reconociendo el valor de quien por ti se ha sacrificado; estas honrando el sacrificio que alguien ha hecho para saciar alguna necesidad y, sobre todo, te estás honrando al honrar.

Noveno: Que debes entender, desde ahora y para siempre, hay que despertar, porque nos están envolviendo en modelos culturales extraños, para confundirnos, por lo que tenemos que rescatar nuestra identidad, y defenderla, para que nuestras futuras generaciones nos se nos sigan perdiendo, con falsos valores enlatados que envenenan su mente y lo convierten en objeto; en simples mercancías.

Sigamos avanzando hacia la modernidad, pero sabiendo lo que nos conviene.

Volvamos a cantar serenata y salve. Merengue, mangulina, Congo, Son, Palo y Priprí bailemos, y demostremos al mundo: ¡Que nosotros podemos¡ ¡Felicidades¡

 

El Nacional

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