Por: Ángel Hernández
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El Pacto Educativo propuesto por el Gobierno Dominicano representa una oportunidad para hacer de la escuela dominicana una escuela de calidad, en la que todos tengan la oportunidad de permanecer en la misma hasta el límite de sus potencialidades. Una escuela que promueva la inclusión y la permanencia de las personas desde su nacimiento hasta la muerte, creando las oportunidades para la educación a lo largo de la vida como preconiza la UNESCO en sus declaraciones.
La igualdad de oportunidades que conduce a una escuela más democrática y abierta a veces entran en conflicto con la calidad ya que la masificación de la escuela puede traer consigo la posibilidad de perder en calidad, a menos que se establezcan las condiciones para incidir y monitorear los indicadores que favorecen la calidad. En este sentido, la inversión en el sector debe ser creciente durante un período largo.
Los países que han logrado crecer en calidad han hecho planes de largo plazo y han garantizado un financiamiento creciente durante el período del plan. En ese proceso el docente es fundamental. Hay que establecer los mecanismos para lograr que a la profesión docente entren los mejores bachilleres, pero siguiendo el principio de igualdad de oportunidades a todos hay que darles la posibilidad de entrar a la profesión.
La prueba de acceso a la universidad que propone el pacto, debe ser sustituida por una prueba de nivel que permita que aquellos que llegan a la universidad sean incorporados en base a sus capacidades específicas. Los más débiles deben ir a cursos remediales que les permitan superar las exigencias de la universidad.
Aquellos que sí tienen las competencias, deben ir a los cursos propios de la universidad.
En beneficio del docente se deben crear las condiciones para que su formación inicial esté en correspondencia con las exigencias del currículo, especialmente, deben ser formados en base a la especificidad de las disciplinas que deben enseñar.
El docente debe ser un especialista de los contenidos que ha de enseñar y la preocupación central de la reforma educativa debe orientarse a lograr que los docentes logren el más alto nivel de formación en su ámbito de actuación. Sin embargo, es discutible la propuesta del pacto en el sentido de que la formación inicial debe darse en programas con al menos 30 horas de docencia presenciales. Esto no refleja el avance que hoy día tiene la educación a distancia.
Los cambios más importantes en la universidad de hoy vienen dados por los avances de las TICs en la educación, que son consecuentes con la enorme disponibilidad de conocimientos que se difunden en la red internet y que han cambiado las formas de enseñar y aprender.
Las grandes universidades del mundo como MIT y Harvard, siempre a la vanguardia, son hoy verdaderas promotoras de la educación a distancia a través de los cursos MOOCS poniendo a disposición de todos los conocimientos más avanzados. Resulta contradictorio que en la sociedad del conocimiento se pretenda restringir el acceso al conocimiento a los estrechos márgenes de un aula y un docente cuando el conocimiento está en la sociedad y se distribuye masivamente por internet.

