¿Qué Pasa?

Reglas son claras en  premios Grammy

Reglas son claras en  premios Grammy

Los miembros de la Academia de la Música Latina viven en cualquier país del mundo donde se produzca música en español o en portugués y son los responsables de escoger a los nominados y ganadores de los Grammy.

Las categorías del Grammy Latino son radicalmente diferentes al Grammy Anglosajón, un poco más cuidadas y mucho más específicamente dirigidas al mercado latino.

Para Gabriel Abaroa el Grammy Latino es a la música lo que es el Pullitzer al periodismo. “El periodista tiene dos tipos de reconocimientos, el de sus lectores, que mientras lo lean más a uno, más compran el periódico, más comentan, y uno se convierte en un líder de opinión, es un reconocimiento y no hay vuelta atrás. Existe el reconocimiento de los colegas, el Pullitzer. Ahora, eso puede tener una carga política muy fuerte o una carga simplemente muy transparente”.

Los miembros con derecho a voto tienen una gran responsabilidad y se les recuerda que no se trata sobre el reconocimiento o no a los colegas. “Esta es una parte preciosa, pero muy subjetiva. Se trata de cómo le damos a la actividad que nos permite llevar de comer a nuestras casas, todos los días, algo que pueda quedar en el futuro. Hasta ahorita no he escuchado a nadie que diga que odia la actividad que le da de comer. De repente los resultados no pueden ser predecibles, pero afortunadamente cuando existen ciertos controles las cosas salen bien”.

Actualmente la Academia cuenta con alrededor de cuatro mil suscritos en todos los países de Latinoamérica, en España, Estados Unidos, y algunos en Francia e Italia.

Para ser miembros se necesita contar con ciertas características que enumera Abaroa. «Se tiene que haber participado por lo menos en seis grabaciones de música, ya sea como autor, compositor, intérprete, músico, arreglista, productor, ingeniero de grabación. No es un premio de popularidad ni por ventas, se premia la calidad musical», dijo Abaroa.

La votación

La votación se hace en forma privada y se envían los votos a una firma de auditoría externa anglosajona. “No conocen a nadie, no saben de los músicos que intervienen. No existe la posibilidad de que algunos de ellos diga aquí se puede cambiar un cerito para beneficiar a fulano de tal. Eso no funciona, es por computación y no tienen acceso a nombre, sino a códigos. Cada nominado es un código, no se sabe qué artista o músico es”.

El Nacional

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