Varsovia. EFE El presidente de EEUU, Barack Obama, regresa hoy a los problemas internos en su país tras concluir una gira por Europa en la que obtuvo el respaldo para sus propuestas sobre Oriente Medio y renovó su popularidad en el continente.
El presidente partió hoy de Varsovia poco después de las 16.00 horas locales (14.00 GMT) de regreso a Washington, donde apenas permanecerá unas horas antes de desplazarse este domingo a Joplin, en Misuri (EEUU), donde examinará de primera mano los destrozos del tornado que dejó más de 120 muertos y más de 200 desaparecidos.
A partir de la próxima semana tendrá que enfrentarse a las disputas en el Congreso sobre el techo de la deuda estadounidense y dedicar de nuevo su atención a la marcha de la economía del país, que todos consideran la clave para las elecciones del año próximo.
El presidente regresa a su país alentado por los logros obtenidos en su gira de seis días por cuatro países de Europa, donde ha querido destacar la importancia de la imprescindible alianza transatlántica y recabar apoyos para sus propuestas de respaldo económico y político a los países árabes en procesos de transición democrática. En Irlanda, el mandatario que presume de antepasados en ese país disfrutó de una pinta en el pub de su pueblo ancestral, Moneygall.
Se dio un baño de multitudes al pronunciar en Dublín un discurso al pueblo irlandés -con un ojo puesto en los cerca de 37 millones de estadounidenses de ascendencia en la Irlanda y los comicios del año próximo, no dudó en concluir con su lema electoral Sí Podemos en gaélico- al que asistieron más de 25.0000 personas en el centro de Dublín, según las cifras oficiales. La aclamación popular continuó en Londres, donde combinó la pompa y los honores de una recepción y una cena de Estado en el palacio de Buckingham, ofrecida en su honor por la reina Isabel II de Inglaterra, con consultas políticas con el primer ministro británico, David Cameron, sobre Libia, Afganistán o el apoyo a la transición en Oriente Medio.
El culmen de esta etapa fue un discurso ante ambas cámaras del Legislativo británico en Westminster Hall, la sala más antigua del Parlamento y donde hasta ahora no había hablado ningún presidente estadounidense. Obama quiso lanzar desde ahí un mensaje de tranquilidad a los aliados europeos, a los que aseguró que la relación transatlántica sigue siendo imprescindible».
Los fastos dieron paso a los intensos contactos políticos en Deauville (Francia) en la cumbre del G8 del jueves y el viernes.
Allí obtuvo el respaldo de los países más desarrollados y Rusia a sus propuestas para apoyar los procesos de transición democrática en el mundo árabe, la gran prioridad de su viaje.
Los Ocho -EEUU, Canadá, Rusia, Japón, Reino Unido, Francia, Alemania y Japón- se comprometieron a establecer un fondo dotado inicialmente de 20.000 millones de dólares, que podrá ampliarse a 40.000, para asistir a los países que acometan reformas políticas. No logró, sin embargo, aparentes avances en su conversación con el presidente ruso, Dmitri Medvédev, sobre defensa antimisiles.
Moscú mira con preocupación los planes de EEUU para establecer un sistema de defensa antimisiles para Europa, al considerar que podría dirigirse contra Rusia en un futuro.
Washington niega categóricamente este extremo, al indicar que no tiene ningún interés en alterar el equilibrio estratégico -algo que Obama repitió hoy en Polonia.

