POR: Ramón Rodríguez
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Cuando el portavoz del gobierno, Roberto Rodríguez Marchena le asegura al pueblo dominicano, que el presidente Danilo Medina no buscará la repostulación, hace suyo un »axioma» del renombrado periodista norteamericano , Walter Lippmann, quien en su ensayo de »Opinión Pública» de 1922, aseguró que » bajo ciertas condiciones, los hombres responden con la misma fuerza a las ficciones y a la realidad». Sólo que, que el afamado columnista, también enseño a distinguir la noticia de la verdad. La verdad hay que buscarla en los hechos ocultos, en las medias verdades que se dicen, y en las verdades que se matan para que la ficción se sobreponga a la realidad.
Entonces, hay que decirlo, el señor Marchena tiene toda la razón, el presidente Danilo Medina no está buscando la reelección y no sería inteligente que lo hiciera él mismo: hay todo un equipo de hombres y mujeres debidamente instruidos que ya han iniciado ese proyecto y el primer desbroce del camino, ha sido la contundente victoria del danilismo frente al leonelismo en congreso: »comandante Norge
Botello»
El presidente Medina, como político ducho, sabe perfectamente que un proyecto de reelección, jamás puede ser fruto del azar, sino de planes concretos, que le permitan salir airoso, con el menor ruido posible, de ahí, que solamente a imberbes se les podría vender la idea de la neutralidad del jefe de Estado.
Aunque la política es dinámica y se nutre de variantes coyunturales, es innegable, que el presidente de la República, representa para el oficialismo una carta de triunfo, tomando en cuenta que el ex presidente Leonel Fernández sigue congelado en la aceptación popular, mientras el jefe del Estado disfruta de un 89% de aceptación a su gestión. Aceptación ésta, que va muy relacionada, al rechazo que por el momento recibe el ex presidente Leonel Fernández Estemos claros: ese proyecto de repostulación se fundamentará en un marco teórico que envolverá las repetidas frases de »necesidad nacional» y la continuación del progreso. Y a lo interno del PLD, es previsible, que se argumentará: no tomar el riesgo con el presidente Fernández, cuya figura se mantiene eclipsada.
Lo más delicado de este proyecto, que sin dudas, está siendo manejado por manos maestras, es que deberá descansar en una reforma económica, que le proporcione más recursos al gobierno. Es por eso, que desde ya, se está acondicionando a la población, de que la República Dominicana, mantiene los niveles más bajos de ingresos tributarios. La lucha entre Danilo y Leonel jamás será personal. Serán sus élites que lucharán a muerte por el poder y habrá que emplearse a fondo para entender ese abstruso ajedrez político

