Por DAVID ESPO y ROBERT FURLOW
Associated Press
WASHINGTON (AP) — Los republicanos retaron el martes a los demócratas por el control del Senado y trataron de aumentar su mayoría en la Cámara de Representantes en unos comicios marcados por un amplio desencanto del electorado con el presidente Barack Obama.
Los gobernadores de Nueva York y California, estados grandes de inclinación demócrata, se postulaban a la reelección y retadores se enfrentaban a titulares republicanos en Wisconsin, Florida y Pennsylvania, carreras reñidas entre las 36 para gobernador en todo el país. Los electores de 41 estados también zanjaron temas que iban desde las leyes sobre armas de fuego, la legalización de la marihuana y el salario mínimo.
Los habitantes de Maine decidieron de una vez por todas una propuesta para prohibir a los cazadores de osos usar cebos, perros o trampas. Las elecciones se realizaron contra un fondo de insatisfacción tanto con Obama como con los líderes republicanos del Congreso. Sólo 1 de cada 5 electores entrevistados después de votar dijo que confiaba en lo que hacía el gobierno, según los resultados preliminares de encuestas realizadas para la AP y cadenas de televisión.
Esto es peor que lo ocurrido en las elecciones de 1994, cuando los republicanos perdieron el control del Senado y la Cámara, y la última vez que la encuesta a boca de urna hizo esa pregunta. Más de cuatro de cada 10 electores desaprueba tanto a Obama como al Congreso, según la encuesta a más de 13,000 electores.
La insatisfacción con la labor del presidente superó el 50% y más de tres cuartas partes de los entrevistados dijeron que desaprobaban a los legisladores republicanos. El aspecto principal de estos comicios legislativos, en la segunda mitad del último período presidencial de Obama, es la batalla por el control del Senado y la capacidad de fijar la agenda legislativa.
Los republicanos necesitan ganar seis escaños para tener la mayoría, por primera vez desde 2006, y con ello más poder para fijar la agenda durante los últimos dos años de Obama en la Casa Blanca.
El gran número de carreras reñidas, combinado con la probabilidad de segundas vueltas en Louisiana y Georgia, presenta la posibilidad de que ninguno de los dos partidos pueda reclamar la victoria el miércoles, el día siguiente de la jornada electoral. Había 36 carreras por el Senado, aunque la mayor atención se centró en menos de una codena, que atrajeron millones de dólares en anuncios políticos en un ciclo electoral que se calcula ha costado más de 4.000 millones de dólares.
Los republicanos eran los favoritos para ganar al menos tres escaños en el Senado, por estados en que los titulares demócratas han decidido retirarse, en Montana, Dakota del Sur y Virginia Occidental.
Entre los senadores titulares, Mark Pryor enfrentaba un fuerte reto en Arkansas, al igual que Kay Hagan en Carolina del Norte y Mark Begich en Alaska, todos estados que Obama perdió en 2012. Según la Comisión Federal Electoral, más de 500 grupos reportaron haber realizado gastos de campaña independientes hasta el lunes. La mayor parte de la atención fue a grupos establecidos por los partidos políticos, sus aliados u otros intereses.

