El Nacional
SANTIAGO.- Desconfianza e incertidumbre comienzan a sentir desplazados de la localidad de Carlos Díaz, Tamboril, porque el Gobierno no ha desembolsado aún los fondos para alquiler de viviendas y reubicación de las familias desplazadas de su tierra por los derrumbes y deslizamientos.
Los afectados están en una especie de limbo, porque ahora no pueden volver a su comunidad, pero tampoco las autoridades hacen realidad las promesas sobre sus nuevas viviendas fuera de la zona de agrietamientos y deslizamientos de terrenos.
El párroco de la comunidad, César Filpo, dijo que están a la expectativa porque pese a que el secretario de Obras Públicas ha informado que Carlos Díaz está clausurada desean saber a donde pararán.
Los lugareños reconocen, sin embargo, que esa localidad campesina es inhabitable, pero muchas interrogantes rondan ahora.
¿Qué pasará con las plantaciones agrícolas, los negocios y ganado que tenían hasta hace dos semanas cuando comenzaron a producirse los derrumbes?, es una pregunta que hasta ahora nadie (autoridades) ha prestado atención, afirmó hoy el sacerdote Filpo, vocero de los afectados.
El gobernador José Izquierdo dijo en tanto que no se puede traer una casa del cielo amueblada de un todo, porque se está en una fase de identificación de lugar y los terrenos a donde se puedan llevar a 300 familias, que no caben en una esquina.
Izquierdo dijo que el Gobierno trata de resolver eso, en lo que colabora la Oficina de Luis Acosta Moreta, porque esas personas no se pueden sacar del entorno, no pueden vivir en Carlos Díaz, pero no se les puede quitar de allí porque ya en 1981 fueron sacados del lugar en un fenómeno o parecido y ellos volvieron, dijo Izquierdo.
El sacerdote Filpo insistió en que el mayor problema que viven esas familias es la desconfianza porque el Gobierno no ha dado respuesta a la reubicación inmediata.
Un comité que integran el Padre Filpo, el presidente de la Sociedad de Padres y Amigos de la Escuela, Oscar Capellán; el síndico Alejandro López, Valkiria Estévez, de Santiago Solidario; Bernarda Vásquez, de las Juntas de Vecinos; José María Cruz, de los Caballeros de la Altagracia; Minerva Peralta, del Club de Madres y los presentantes de los partidos políticos, tratan de resolver los graves problemas de los damnificados.
Topógrafos y agrimensores buscan los terrenos, mientras las familias buscan viviendas para alquilar, pero no tienen nada ya que el Gobierno no ha desembolsado los fondos.
Las raciones alimenticias para los alojados en el refugio del Polideportivo de Tamboril han comenzado a bajar de cantidad, lo que es preocupación.
La defensa Civil retiró la ayuda que les daba y otras instituciones oficiales ya no están asistiéndole, de acuerdo a lo comunicado hoy por el sacerdote.

