Una comisión bicameral concluye hoy el estudio y consenso del proyecto de Ley de Partidos Políticos, cuyo informe final debería ser presentado antes de que termine la presente legislatura, cuando también sería aprobado por ambas cámaras legislativas.
El proyecto de Régimen Electoral, que también estudia esa comisión, sería presentado con posterioridad porque su contenido resulta menos conflictivo que el primero, aunque también su conversión en ley reviste gran importancia.
Ante esa comisión bicameral han desfilado representantes de todos los partidos y del abanico social, quienes han hecho significativos aportes en favor de la garantía de transparencia e igualdad que debe proveer esa ley.
Temas tan álgidos como la financiación de los partidos y de elecciones internas o primarias han sido suficientemente debatidos, por lo que al parecer cruzaron la verja hacia el consenso, como la mayoría de los 77 artículos que conforman la citada ley.
La aprobación del proyecto de Ley de Partidos, antes del 26 de julio cuando concluye la presente legislativa, ayudaría a sofocar un creciente y extendido fuego de disenso que afecta a la sociedad nacional, cuyos líderes y dirigentes se esfuerzan en halar la cuerda en dirección contraria.
El buen juicio escasea por lo que el liderazgo político, económico y social prefiere jugar bajo presión de cancha, sin ofrecer mayores espacios al diálogo constructivo o permitir que los órganos jurisdiccionales cumplan su misión arbitral.
Esa y no otra es la razón por la cual aún no se arriba a acuerdos para la aprobación de las leyes de Partidos, de Régimen Electoral, Código Penal, pactos eléctrico y fiscal, así como otras muchas iniciativas legislativas, gubernamentales o de la mentada sociedad civil.
La clase política está compelida a apadrinar cuanto antes la aprobación de la Ley de Partidos, un gesto que serviría como punto de partida para retomar el buen juicio y promover diálogo sano y justo que permita que la sociedad retome el camino del consenso.

