Editorial

Retrete marítimo

Retrete marítimo

El mar Caribe  se ha convertido en vertedero de cruceros y otros barcos que lanzan todo tipo de desperdicios, como polvo de vidrio, andrajos, desechos sanitarios  y empaques de cartón, lo que pone en serio peligro  los ecosistemas y la calidad de  sus aguas.

A pesar de que la Organización de Naciones Unidas (ONU) prohibió desde hace 15 años a las embarcaciones verter basura  en ese mar, con excepción de restos de alimentos, la mayoría de los cruceros  y barcos mercantes acude a sus aguas a limpiar sus bodegas.

En otros mares, como  el Báltico y del Norte, se respeta la resolución de la ONU que impide lanzar porquería en sus aguas, pero el mar Caribe recibe cada día miles de toneladas de todo tipo de porquería que lanzan cruceros y otros barcos,  con  el enorme riesgo de contaminación de las zonas costeras.

Organizaciones ambientalistas han advertido sobre el daño irreversible que sufre el Caribe por las montañas de basura vertidas en su seno, en razón de que es un mar mayormente cerrado y sus numerosas islas impiden que las corrientes marinas trasladen los desperdicios hasta el océano Atlántico.

Se ha señalado que gran parte de esos desechos retornan a las costas, lo que significa un grave riesgo para el turismo, sostén principal de la mayoría de las islas caribeñas, cuyos gobiernos, sin embargo, no  reprimen el uso del mar como vertedero, por temor a que los cruceros no toquen sus puertos.

Compañías que operan cruceros  turísticos rehúsan pagar impuestos  para  sufragar la operación de vertederos en tierra,  donde depositar los desperdicios de esas embarcaciones, en tanto otras empresas de transporte marítimos violan impunemente  la resolución de la ONU  y lanzan todo tipo de desechos en la cuenca del Caribe.

República Dominicana debería  hacer uso de su indiscutible liderazgo  regional para convencer a sus vecinos sobre la imperiosa necesidad de evitar que el mar Caribe se convierta en letrina mundial.

Es menester que  el tema del uso del mar Caribe como vertedero de cruceros  y otras embarcaciones de gran calaje, sea colocado en la agenda de la Comunidad Económica del Caribe (Caricom) y otros organismos regionales, a los fines de impedir que las islas caribeñas se transformen  en retrete de la basura que descarga el Primer Mundo.

El Nacional

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