Acabamos de despedir un año que sin lugar a dudas fue muy intenso, así como lo es el milagro de la vida, que nos ha permitido ser testigos de la creación y protagonistas de nuestras propias historias cuyas vivencias vistas en retrospectiva nos legan sabias conclusiones. Estamos convencidos que nada es fortuito en nuestra existencia, que venimos con un propósito donde todo lo que experimentamos es parte de un aprendizaje necesario de completar, vivir y purgar en estas vacaciones de la muerte que es la vida.
Quiero compartir uno de esos poemas en retrospectiva del inmenso escritor, ensayista y poeta argentino Jorge Luis Borges, figura relevante de la literatura universal cuyas letras y reflexiones de vida nos legan valiosas lecciones del paso terrenal de un alma fecunda. Nos reflexionaba Borges;
«De tanto perder aprendí a ganar, de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro al cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.
Trate siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago sólo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.
Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, sólo la muerte… por eso disfruto el momento y lo que tengo. Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mi me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea. Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla. Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.
Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti. Eso es vivir….La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sin sabores…. aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores, pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.
Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien dispuesto a sanarlas. Disfruta de la mano de Dios, todo mejora siempre. Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas. No las busques, ellas te buscan. Lo mejor está por venir.»

