Opinión

Revueltas populares

Revueltas populares

Los movimientos sociales que se han extendido por Hong Kong, Cataluña, Haití, Ecuador, Honduras, Chile y Bolivia han tenido distintos detonantes, aunque en la mayoría de los casos el denominador común ha sido la indignación. No se trata de fenómenos programados, sino estallidos espontáneos frente a la castración de las libertades, las injusticias, inequidad, manipulación de la voluntad popular y la corrupción.

La coincidencia, sobre todo en las revueltas que han sacudido la región, pueden llamar la atención, pero nadie puede reivindicar la hegemonía de revueltas propiamente coyunturales.
Pekín no tardó en denunciar que Estados Unidos estaba detrás de las protestas, que comenzaron con una violación de la soberanía que se reconoció a la isla para seguir bajo el esquema que cuando era colonia inglesa.

Del masivo rechazo contra la resolución para que determinados casos fueran juzgados en Pekín, que luego se derogó para evitar peores consecuencias, se pasó a reclamar más libertad y democracia. En Cataluña, donde existe un mayoritario sentimiento separatista, una sentencia que condenó a 12 independentistas a penas de 8 y 13 años, despertó la indignación de las masas. El fallo fue interpretado como un verdadero abuso de poder para intimidar a la población, sobre todo a los secesionistas.
Pero en la región las protestas han estallado por otros componentes.

En Ecuador fue por las reformas impulsadas por el presidente Lenín Moreno para lidiar con el déficit fiscal. Moreno, por sus acciones contra la corrupción, estaba en la cima hasta que se propuso las medidas, que incluían alzas en los combustibles y muchos otros artículos. Después de ver la realidad no le quedó más que retroceder, pero atribuyendo la revuelta a un supuesto plan para derrocarlo. Lo mismo ha ocurrido en Chile, donde las protestas habían dejado 19 muertos, pero sin que al presidente Sebastián Piñera se le ocurriera hablar de una conjura.

Antes que Chile hiciera explosión, los haitianos llevaban mucho tiempo en la calle en demanda de la renuncia del presidente Jovenel Moise por alegada incapacidad para resolver la crisis económica, y también por su presunta participación en el escándalo de corrupción con los fondos de Petrocaribe.

La corrupción ha sido el motivo para que los hondureños protagonizaran violentas protestas en demanda de la renuncia del presidente Juan Orlando Hernández, mencionado en un escándalo de narcotráfico por el que se condenó a un hermano suyo en Nueva York. Los elementos comunes en las protestas son un signo de despertar de ciudadanos agobiados por una crisis que no han provocado y por un orden que no representa sus reales expectativas.

El Nacional

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