VILLA ALTAGRACIA.- El gerente de Cítricos Dominicanos reveló que el año pasado, 23 mil 550 reses y ocho mil 540 caballos, fueron apresados dentro de sus plantaciones mientras que 52 personas, fueron sorprendidas robando naranjas, lo que dificultad el desarrollo de la empresa.
El ingeniero Horacio Lomba sostuvo que el año pasado los delincuentes hurtaron, entre una a dos mil toneladas de naranjas, en complicidad con compradores locales, que según denuncia adquieren los sacos del producto entre 125 a 140 pesos, dependiendo de su tamaño, lo que redunda en perjuicio de una empresa que el año pasado invirtió 30 millones de pesos para incrementar su producción.
En el municipio de Villa Altagracia, no existen 23 mil 500 reses ni 7 mil 540 caballos, lo que indica claramente que son los mismos animales que se detienen continuamente, porque todavía hay gentes que creen que los terrenos y la siembra de la empresa, son propiedad del Estado, señaló Lomba.
Sostuvo, que para este año, habrá una merma de cítricos, debido a que el desbordamiento del río Haina a consecuencia de la tormenta Irene, arrasó 700 plantas en producción y más de 2 kilómetros de empalizada.
En reunión sostenida ayer con periodistas locales, dirigentes comunitarios, la presidenta de la Federación de Juntas de Vecinos, y autoridades municipales, el representante de Cítricos dijo que el consorcio busca su colaboración para concientizar a los munícipes, de la importancia que tiene en el desarrollo económico y social del municipio, y frenar los robos y el libre pastoreo dentro de las plantaciones.
El ingeniero Lomba informó que en la actualidad la empresa posee la estructura física y adecuada para diversificar y producir pulpas y concentrados de una gama diversa de productos.
Dijo que estarán en disposición de comprar todas las producciones de melones, naranjas, piñas, limón y lechosas entre otros, porque es importante para la empresa su competividad.
De igual manera, anunció que la empresa mantiene un plan de educación para sus empleados, invirtiendo más de 60 horas de entrenamiento personal, con una inversión superior a los 450 mil pesos, para técnicos egresados del ISA y de alfabetización a los obreros.
Hasta 1987, el clausurado Ingenio Catarey, poseía 506 mil tareas, de las cuales 53 mil fueron arrendados a la empresa.
