El 2018, que ha debido ser un año óptimo para promover expansión, crecimiento y estabilidad de la economía, así como de consolidación de la institucionalidad y la gobernanza, corre el riesgo de convertirse en periodo de incertidumbre económica y política a causa de la crisis interna que abate al partido de gobierno.
La temprana pugna en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) por la candidatura presidencial del 2020, permea al Congreso y provoca distracciones en el Gobierno, cuyos funcionarios se involucran en la promoción de una ley que obligaría a los partidos a escoger sus candidatos en primarias abiertas y simultáneas.
Ese proyecto fue aprobado en el Senado y se le atribuye amplias posibilidades de que se convierta en ley en la Cámara de Diputados, aun con los votos en contra de legisladores leonelistas y de la oposición, litorales que han advertido que recurrirán contra ese estatuto ante el Tribunal Constitucional.
En un abrir y cerrar de ojos, 2018 se ha convertido en un año electoral durante el cual el activismo político suplanta el propósito de impulsar el crecimiento económico, la estabilidad monetaria y avanzar en una gestión de gobierno basada en la promoción de equidad e institucionalidad.
Una elevada fiebre proselitista trastorna al Gobierno, al partido oficial y, por vía de consecuencia, a la oposición política y a las fuerzas productivas; los unos involucrados en campaña electoral a destiempo y los otros afectados por incertidumbre sobre el riesgo de que la economía resulte afectada por el festival de insensatez.
Conviene advertirle al Gobierno y al partido que no debería confiarse demasiado en la creencia de que lluevan patos o gallaretas del cielo bajará el maná, porque cualquier descuido o imprevisión causarían mayores reducciones en las expectativas de crecimiento de la economía.
El crecimiento previsto de la economía (5,5%) se sostiene principalmente en el incremento de las remesas, turismo, exportaciones e inversión extranjera, pero no deberían olvidar los gladiadores las advertencias que ha hecho el Fondo Monetario sobre recaída de la economía mundial, por el incremento de la inflación en Estados Unidos, de la deuda global y de la guerra comercial.
La ciudadanía debería exigirle al Gobierno y a la clase política retomar la sensatez, postergar el intenso proselitismo electoral para cuando lo disponga la ley, y dejar el 2018 libre de contaminación para que la nación pueda cumplir cabalmente sus metas de crecimiento, desarrollo, estabilidad gobernanza y equidad.

