El pago de la deuda a los generadores de electricidad por parte de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), deja el camino despejado al licenciado Celso Marranzini, para comenzar el proceso de renegociación de los contratos, ya que el atraso en la deuda era lo que se lo impedía, según observadores.
Se dijo que el pago de los 287 millones de dólares, de los cuales 70 fueron aportado en forma de préstamo por los bancos Popular, Citi y León, además de cumplir con el requisito exigido por el Fondo Monetario Internacional para firmar la carta de intención enviada por el Gobierno Dominicano, para sancionar positivamente el tramo anterior del acuerdo, firmado con la entidad, permitirá a la CDEEE replantear el tema de los contratos.
Razón tenía Marranzini cuando afirmó que «el que debe ruega, pero el que paga exige», con lo cual hizo referencia a su disposición, expresada desde que asumió la administración de la CDEEE, de modificar los contratos, ya que desde siempre se ha dicho que eran uno de los principales obstáculos para la solución de los problemas del sector.
Otros problemas que influyen en la no aplicación de la Ley General de Electricidad, aunque en los hechos esta fue echada a un lado con el llamado Acuerdo de Madrid, que precisamente, reforzó la capacidad de presión de los poseedores de los contratos de suministro.
Se destaca también el no pago y robo de la energía eléctrica, aunque en este caso siempre se «sospechó» que la mala calidad de la gestión de cobro de las distribuidoras estaba directamente ligado a los subsidios estatales, que comenzaron a ser desmontados desde este año.
Otro de los graves problemas del sector es la denominada matriz de generación, cuyo componente principal son los combustibles fósiles, cuyos precios están en alza en los mercados internacionales y que aún representan un alto porcentaje del consumo total de combustibles.
Se ha planteado en el mediano plazo, es una de las metas fundamentales de Marranzini, modificar esta matriz con el uso mayoritario de otros combustibles como el gas natural y el carbón.
A partir de este pago, se supone que deben reducirse los apagones, que de un tiempo a esta parte son básicamente financieros, siendo su punto básico de referencia el atraso en el pago a los generadores por parte de las distribuidoras.
Con el referido pago, ese argumento debe quedar postergado, ya que se ha introducido otro elemento positivo, que es la intervención de sistema financiero nacional en el sector eléctrico con el préstamo de US$70 MM.
El FMI
Este organismo internacional había puesto como condición para conocer un nuevo acuerdo con el país el saldo de las deudas con los generadores privados de electricidad.
También era una condición para reducir la duración de los apagones.

