Es entendible que al culminar el proceso eleccionario el Partido Revolucionario Dominicano se haya abocado a tomar medidas disciplinarias en contra de algunos dirigentes que hicieron causa común con la oferta oficialista. Pero todo indica que en esta oportunidad no se evaluaron los desfavorables escenarios que, en condición de árbitros, decidirían sobre el problema.
Y es que al pasar las elecciones había un solo PRD, pero ahora hay dos. Y se les ha dado pretexto a periodistas y comentaristas, pagados por el gobierno, para que sigan ofertando el supuesto carácter conflictivo de esa entidad, cuya imagen se deteriora con la crisis.
Los directivos del PRD tenían que saber anticipadamente que ese problema, aunque de tipo disciplinario, pararía en el TSE por los intereses que involucra. Ahora se pretende llevar el caso al Tribunal Constitucional, cuyo presidente es un hombre que habla riéndose y políticamente suele dar brincos olímpicos.
Sugiero que no se pierda más tiempo. Que se procure una salida consensuada, porque fuera se carece de verdaderos árbitros. Entiendo que hay razones para la adopción de medidas disciplinarias, pero las circunstancias aconsejan el entendimiento interno en esta oportunidad.
Ese entendimiento tiene que producirse prontamente para que el PRD asuma tareas prioritarias en términos de intereses nacionales, como es el encabezar un frente amplio para luchar por la institucionalidad perdida, entre otros temas importantes.
No observo diferencias ideológicas entre los protagonistas de esta lucha interna. Y externamente no hay instancias adecuadas para conocer el impasse, por lo que procede la salida consensuada, en la medida en que una de las partes entienda que no se puede ser oposición y gobierno simultáneamente.

