Soy diabético, ¿que puedo comer en Navidad?
La diabetes, enfermedad crónica que se conoce desde época antigua (se estima en 1,200 años antes de la Era Cristiana) cuando fue descrita por primera vez por el médico griego Areteo de Capadocia, por la orinadera que normalmente produce y la sed intensa con aumento exagerado del apetito, pero paradójicamente pérdida de peso.
Esta enfermedad se ha extendido a un nivel tal, que es considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 4 enfermedades principales que conforman las Enfermedades Crónicas No transmisibles (ECNT) junto al cáncer, enfermedades cardiovasculares y enfermedades broncopulmonares.
Se estima en 425 millones de diabéticos que hay en el mundo. En nuestro país, estudios realizados revelan que de cada 100 dominicanos 13 son diabéticos, con la experiencia de que muchos diabéticos andan por las calles “sin saber” que padecen la enfermedad, pues un 15% de los dominicanos ya están “camino a la diabetes”.
La alimentación en un diabético debe ser “individualizada”, pues no es lo mismo la alimentación de un niño diabético generalmente Tipo 1 y un adulto diabético Tipo 2, así como también, no es lo mismo la alimentación de una embarazada diabética y un adulto mayor, en conclusión, es muy variado el menú de un diabético.
Pero como estamos en Navidad y hay que alimentarse aun con la enfermedad lo más importante es la distribución de los “macronutrientes” termino médico que utilizamos para identificar los 3 alimentos que proveen calorías, me refiero a los carbohidratos, proteínas y grasas, y que al descomponerse en el interior del cuerpo favorecen que el corazón dé latidos, el cerebro funcione adecuadamente y la sangre circule en las venas y arterias.
Estos “macronutrientes” producen lo que se conoce como “índice glucémico de los alimentos”, pues no es lo mismo consumir un puré de yuca, batata o papas, que en la práctica sabemos que “suben mucho el azúcar” que un mangú de guineos verdes o puré de yautía que suben el azúcar, pero en menor proporción.
En tal virtud, tomando estos elementos en cuenta recomiendo para las navidades que el diabético distribuya las comidas folclóricas de la época en dos raciones para consumir al mediodía “pasteles en hojas, moro de guandules, carne asada pollo o pavo o cerdo y en la noche, “carne con ensalada verde y ensalada rusa solamente”, aguantar los dulces navideños y tener la precaución de tomar su pastilla o inyectarse la insulina “después” de consumir las bebidas alcohólicas tradicionales en bajas proporciones (vino, whisky etc), pues, estas bebidas “triplican” el efecto de las partillas o insulina que este usando y puede provocarle una “fuerte hipoglucemia” o bajón de azúcar.
Y como es tradición en nuestro país “calentar lo que sobro de la nochebuena” al día siguiente, cómase su calentao al mediodía, pero haga una cena más ligera preferiblemente un caldo con una porción de carne, casabe y aguacate.
¡Feliz Navidad, diabéticos dominicanos!

