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Dopaje, “cultura de la trampa”
En los últimos tiempos hemos visto con gran preocupación cómo han caído en el dopaje importantes atletas dominicanos del béisbol profesional por el consumo de “esteroides anabólicos” que aumentan su rendimiento muscular y actividad física.

¿Qué son los esteroides anabólicos?

Son sustancias que, al influir en la producción de aminoácidos (compuestos orgánicos que se combinan para formar proteínas) contribuyen al aumento de la masa muscular y de la fuerza, así como de la agresividad.

Para muchos la utilización de estas sustancias no es más que la “cultura de la trampa” del dominicano, pero es bueno que ustedes sepan que la utilización de estas sustancias o de otros medios para mejorar la marca deportiva, es tan antigua como el deporte de competición.
Por ejemplo, se sabe que los atletas que participaban entre el siglo IV al VIII antes de la Era Cristiana, en las olimpiadas de la antigua Grecia utilizaban dietas especiales y pociones estimulantes para fortificarse.
Estos atletas griegos tenían unas ganancias económicas tan importantes (equivalentes a medio millón de euros actuales) que algunos de ellos buscaban medios ilegales para ganar a cualquier precio (este es el momento claro donde surge la “cultura de la trampa”)

Hacia finales del siglo XIX se sabe que algunos ciclistas utilizaban a menudo “estricnina, cafeína y alcohol” para lograr mayor rendimiento, ahora se utiliza con frecuencia la “eritropoyetina” una hormona que se fabrica en los riñones y que estimula la formación de glóbulos rojos y por esto en el 1928, la Federación Internacional de Atletismo fue la primera institución “que prohibió” el uso de sustancias dopantes.

La mayoría de las federaciones deportivas internacionales introdujeron los controles de dopaje en la década de 1970, sin embargo, estos controles eran poco efectivos porque no detectaban la presencia de esteroides anabolizantes que estaban siendo utilizados por bastantes atletas desde los años 60.

El consumo de esteroides anabólicos (sintetizados desde 1930) se volvió tan habitual que los consumían desde las ligas escolares hasta los Juegos Olímpicos. Y los deportes donde más se utilizó el dopaje fue en el ciclismo, el boxeo y la halterofilia.

La historia dramática de esta “cultura de la trampa” se ha vivido en diferentes competencias, así, en las olimpiadas de Roma 60 fallece el danés Knud Enemark por uso de “anfetaminas”; y en 1967 durante el Tour de Francia fallece el inglés Tom Simpson de cansancio y deshidratación a causa de una mezcla de “anfetaminas y alcohol”

Con estos dos trágicos sucesos se aceleró el proceso para evitar el consumo de drogas en los deportes y es en 1999 cuando fue creada la Agencia Mundial Antidopaje (WADA por sus siglas en inglés), una fundación que promueve la lucha contra el dopaje.

En los arqueros y los tiradores se ha detectado el uso de sustancias que “bloquean el ritmo cardiaco” para evitar variaciones del pulso (uso de betabloqueadores) también en nadadores que se han hecho llenar sus intestinos de “gas helio” que les permite mantener “la flotabilidad” lo que ha llevado a los organismos deportivos a ser cada vez más exigentes y rigurosos en las competencias deportivas.
Y es que la “cultura de la trampa” parece que no va a desaparecer.
¡¡Rechace el dopaje!!

El Nacional

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