CHICAGO (Del Tribune). Es probable que al ex toletero de los Cachorros Sammy Sosa, cuyo Twitter es @therealmr609, se le niegue la elección al Salón de la Fama este año debido a las interrogantes sobre qué tan reales fueron todos sus 609 jonrones.
Mientras su gente reflexionaba sobre si Sosa debiera emitir un comunicado sobre las votaciones al Salón de la Fama, recordé lo hablador que estuvo en 2006, cuando fui a su casa resort de playa en La Romana, República Dominicana. El lanzó una extravagante fiesta de su propio cumpleaños, empleó la banda más popular del país e invitó a políticos de alto rango y artistas tales como la actriz Salma Hayek.
No puedo dejar de preguntarme cómo la imagen pública de Sosa podría mejorar si mostrara contrición o proporcionara una explicación más detallada de su improbable aumento de poder y su bíceps abultados, más allá de su impertinente referencia a las vitaminas de Los Picapiedras.
Mark McGwire salió al frente después de años de no comentarios. Y mientras él y Barry Bonds podrían no ser votados nunca al Salón de la Fama, McGwire es capaz de mantener la cabeza alta en público con la conciencia tranquila y ha vuelto al deporte que ama como instructor de bateo.
McGwire y Sosa libraron un memorable asalto al récord de jonrones en una temporada en 1998. McGwire se impuso con 70 jonrones y Sosa pegó 66, ambos eclipsando la marca de Roger Maris de 61 años. Bonds posee ahora el récord para una temporada de 73, a la que muchos puristas del béisbol desean adjuntar un asterisco.
Recuerdo que le pregunté a Sosa hace siete años sobre las calificaciones de McGwire para el Salón de la Fama.
El suplemento legal androstenediona fue encontrado en el casillero de McGwire durante la temporada en la cual rompió el récord de Maris. Preguntado acerca de los esteroides durante una audiencia en el Congreso en 2005, McGwire dijo repetidamente: «Yo no estoy aquí para hablar del pasado».
Sosa apoyó el pensamiento de McGwire.
Mark McGwire es Mark McGwire, sin importar lo que pase», dijo Sosa. «En este mundo, nadie es perfecto. Pero una cosa que puedo decir sobre Mark McGwire es … los números no mienten. Yo no digo que usted deba votar por él o no. Pero yo creo que él es un Salón de Fama, en mi corazón. Sea cual sea la decisión que alguien tendrá que tomar, no tengo control sobre eso.
Hablando conmigo en un bastante comprensible inglés, Sosa puso en duda la estrategia de McGwire en las audiencias de la Cámara.
«(McGwire) podría haber estado más preparado cuando fue a las audiencias», dijo Sosa, quien tuvo un intérprete en esa sesión. «La gente tiene que entender que él es un poco tímido, de verdad. Nació así. No le gusta la publicidad. No le gusta estar ahí en el medio. A veces, cuando tienes que hacer algo como esto (testificar), no te sientes cómodo. Probablemente la gente espera que digas muchas cosas que no dices. Él no respondió las preguntas de forma adecuada».
Sosa sonó orgulloso de que él sabía cómo jugar el juego en cuanto a influir en las personas. Pero se puso un poco nervioso cuando lo presioné acerca de que McGwire usó elevadores del desempeño y el hecho de que continuara la especulación rampante acerca de su posible uso.
¿Cómo podría un cualquier escritor de béisbol votar por alguien que usó drogas para elevar el desempeño?
«Entiendo tu punto», dijo Sosa entonces. «Recuerda, yo no soy un escritor. Soy un jugador de béisbol. Y no importa lo que pase, somos una familia. Mark es parte de mi familia. Mi opinión siempre va a ser buena cuando me refiero a alguien de mi familia. No me voy a sentar aquí y decir: «Haz esto y no hagas aquello ‘. Porque yo no soy así.
Sé que a Sosa le encantaría formar parte de la familia del Salón de la Fama. Pero tiene que salir al frente.