Jorge Sanjinés Aramayo es la figura más simbólica del cine boliviano y, tal cual fue en principio, cuando hizo su primer cortometraje, de dos minutos de duración y musicalizado por Violeta Parra, entonces residente en Bolivia, sigue clamando hoy por un cine de calidad formal y de profundo compromiso social.
El director de cine, segunda figura internacional del cine que nos visita en menos de dos meses (antes estuvo Emma Suárez, una de las actrices más representativas del cine Español), considera que su labor como cineasta no la definen los muchos premios que le han dado, incluyendo el Timón de Oro en el Festival de Venecia, por su película Sangre de Cóndor, el Gran Premio a un Joven Director, otorgado por Unesco por Ukamao, en 1966.
Por esta película, que denunciaba la estrategia de esterilización sin conocimiento de mujeres rurales bolivianas por parte del Cuerpo de Paz de Estados Unidos.
El filme, que recibió premios internacionales, provocó un estremecimiento porque lo que se contaba como ficción, era una denuncia real. El Congreso Boliviano y la Universidad Nacional, investigaron la denuncia y resultó ser cierta, dando como resultado la primera expulsión de un país latinoamericano del Cuerpo de Paz.
Sus inicios
Sanjinés no pensaba en principio ser director de cine. Comenzó estudiando filosofía en la Universidad Mayor de San Andrés en la ciudad de La Paz.
Pero algo ocurrió en su actitud que le llevó en 1957 decide inscribirse en un curso de cine dictado en Concepción (Chile) y al final de éste realiza un cortometraje. El cortometraje, de 2 minutos de duración, fue musicalizado por Violeta Parra, que entonces residía en esa ciudad. Entre 1958 y 1959, estudia en el Instituto Cinematográfico de la Universidad Católica donde realiza tres cortometrajes: Cobre, El Maguito y La guitarrita. Retorna a Bolivia en 1961, donde conforma el Consejo Nacional de Cultura Para el Cine al año siguiente y entre 1965 y 1966 dirige el Instituto Cinematográfico Boliviano.
Entre 1962 y 1965 realiza varios cortometrajes: Sueños y Realidades (1962), Una Jornada Difícil (1963) y Revolución (1963), cortometraje de 10 minutos que recibió el premio Joris Ivens 1964 en Leipzig. Filma también los mediometrajes Un Día Paulino, y¡Aysa! (Derrumbe) (1964), la serie de cortos Bolivia Avanza, El Mariscal Zepita e Inundación (1965).
En RD
Jorge Sanjinés estuvo en República Dominicana para encabezar el ciclo de sus películas proyectadas en la Cinemateca Dominicana, donde su directora Fiora Cruz, directora de la Cinemateca indicó que la filmografía de Sanguinés impresionó a los cinéfilos.
Las películas de Sanjinés incluidas en el ciclo fueron: Ukamau (1966); Yawar Mallku (1969); El coraje del pueblo (1971); Jatum auka (1973) e Insurgentes (2010).
El director boliviano tiene ese aire de nobleza que nace únicamente de la autenticidad en la vida. Es un artista de profundo compromiso social, sin descuidar la estética de su trabajo.
Llamó a los directores dominicanos y latinoamericanos a ser representantes dignos de los sueños y las luchas de sus pueblos.
Las películas vistas en Cinemateca revelan todo un universo distinto geográfica, humana y dramáticamente bien manejados.
El suyo es un cine alternativo donde las estrellas protagonistas no tienen el patrón de belleza del cine comercial norteamericano, donde las locaciones sorprenden por su belleza, una veces por su sequedad y otras por su exuberancia.
El cine de Sanjinés expresa otra estética, otra forma de hacer cine. Todo un maestro.
