El Partido Revolucionario Dominicano realizó el pasado domingo, 30 de octubre, marchas caravanas, de forma simultánea, en toda la geografía nacional. Todas fueron exitosas, pero como testigo presencial debo resaltar la que se llevó a cabo en Santiago de los Caballeros.
La caravana de Santiago, encabezada por el licenciado Luis Abinader, candidato vicepresidencial, tuvo una extensión de 22 kilómetros, con miles de vehículos de todo tipo y personas de ambos sexos y todas las edades caminando y corriendo a pie.
Se formaban grandes hileras de gente en las orillas de las calles y aceras. Observé también a muchos santiagueros subidos en azotea y balcones y saliendo desde callejones, lanzando consignas favorables al cambio y en contra del presente gobierno, responsable de la quiebra de múltiples empresas de zona franca, crecimiento del desempleo y la criminalidad en esa histórica ciudad.
Con la manifestación del domingo, en Santiago, se confirman los porcentajes elevados que prestigiosas firmas de opinión otorgan a Hipólito y a Luis. Y la situación es muy sintomática de los resultados nacionales del 20 de mayo del año que viene.
Las veces que el PRD ha ganado Santiago, en procesos de carácter nacional, se ha alzado con la presidencia de la República. Están los ejemplos de los comicios de 1962, 1978, 1982 y 2000.
Santiago, Pese a ser la segunda ciudad en importancia del país, ha sido olvidado por el gobierno en la construcción de obras físicas necesarias, las tasas de desempleo y pobreza se han incrementado y los servicios de educación, salud y energía han registrado enorme deterioro. Además, los niveles de narcotráfico y criminalidad no tienen precedentes.
El pasado domingo, el país se tiñó de blanco, conforme a todas las versiones recogidas y las propias reseñas periodísticas. Pero, en lo que concierne a Santiago, donde fui testigo ocular. Nunca antes había visto a un pueblo en las calles decidido a sacar a un gobierno malo y abogando por el cambio que representan Hipólito y Luis Abinader
