Sankt Pölten (Austria), (EFE).- Josef Fritzl, conocido como el carcelero de Amstetten, se declaró hoy no culpable de la acusación de asesinato de uno de los siete hijos nacidos fruto de la relación incestuosa con su hija, a la que encerró y violó durante 24 años en el sótano de su casa.
En la primera sesión del proceso contra él en la Audiencia Provincial de Sankt Pölten, Fritzl rechazó también el cargo de esclavitud y admitió ser parcialmente culpable de las acusaciones de violación y coacción.
Con voz temblorosa y apenas audible, el acusado, que el 9 de abril cumplirá 74 años, sí reconoció ser culpable de incesto y privación de libertad.
Fritzl entró en la sala ataviado con un traje gris claro y con el rostro oculto tras un archivador azul. Sólo cuando las cámaras abandonaron la sala, Fritzl, descubrió su rostro para atender las alegaciones de la fiscal del caso, Christiane Burkheiser.
El Ministerio Fiscal se dirigió a los ocho integrantes del jurado, cuatro hombres y cuatro mujeres, para escenificar los 24 años que pasó Elisabeth encerrada en un sótano, donde fue sometida a innumerables violaciones y dio a luz a siete hijos.
En un discurso cargado de dramatismo, Burkheiser describió la humedad y la estrechez del sótano y pidió al jurado que oliera objetos sacados del habitáculo para que se hicieran una idea del hedor en una habitación sin luz ni ventilación natural y en la que la humedad se concentraba en las paredes.

